La nueva ordenanza hace una revisión importante de los niveles máximos permitidos. En concreto, los ruidos que lleguen a un piso desde una discoteca, bar o un aparato de aire acondicionado, no pueden sobrepasar los 27 decibelios (antes era de 30) por la noche.
También se crea una Inspección Técnica Acústica para las actividades molestas y se exige la presentación de un estudio acústico para tener licencia; incluso, el Ayuntamiento podrá reclamar a los bares un sistema de autocontrol.
El régimen disciplinario que la ordenanza propone divide las faltas en leves -hasta 600 euros de sanción-, graves (entre 601 y 12.000 euros) y muy graves -entre 12.001 y 300.000 euros-, así como la suspensión de actividades y de licencias y la clausura de establecimientos.