Por qué el Cajarioja ha resucitado cuando más enterrado parecía
El Cajarioja empezó el año con mal pie, sobre todo en casa. Con un juego horrible y carencias aparentemente insalvable, pocos daban un duro por ellos. Y sin embargo, tras dos victorias clarísimas -por 16 y 27 puntos- el equipo parece otro. Un cambio que tiene más de una razón.
Buen rollo. El ambiente en el vestuario es el mejor del año. La marcha de Ulises Déniz, que nunca aceptó un rol secundario, sin duda ha influido. Otros problemas extradeportivos también parecen olvidados. Ahora, el grupo es una piña.
Un equipo. consecuencia directa de lo anterior: el Caja juega como un equipo. No siempre es algo fácil, sobre todo en un deporte en el que pesa tanto la estadística individual. El resultado es un equipo en el que, según el entrenador Jesús Sala, «no hace falta que uno meta 30, porque tenemos cinco que meten as de 10».
Interior americano... El Cajarioja parece haber acertado finalmente con la pareja de extranjeros. Burditt -que, por cierto, no entrenará hasta el jueves por una contractura- se ha centrado por fin, abordando su papel con una seriedad que se echó de menos antes, sobre todo en defensa. Y John Blake parece el anotador que se buscaba.
... y español. Y sin embargo, en muchos partidos el mejor juego del Caja llega con Sergio Alvarado y Juan Herrero en pista. La pareja «nacional» de pivotes está respondiendo cada jornada mejor, lo que asegura una continuidad de juego importantísima.
Nivel físico. Con una defensa como la que intenta hacer el Cajarioja, el nivel físico de sus jugadores es clave. Y algunos jugadores, como David Suka o Sergio Alvarado, han alcanzado ahora su mejor estado de forma. Albert Burditt parece haberse comprometido más por mantenerse en un buen nivel.