El partido más importante
Un Glasgow en horas bajas pone a prueba la efectividad del Villarreal
El Villarreal vuelve a la Liga de Campeones con la moral fortalizada. El juego vistoso y los goles de la última jornada liguera han devuelto la ilusión a los castelloneses, que jugarán la ida de los octavos de final contra el Glasgow Rangers en el mítico Ibrox Park. Además, el entrenador 'amarillo', Manuel Pellegrini, recupera a dos de sus piezas claves: Riquelme y Sorín.
La titularidad del medio punta parece casi segura. El Villarreal ha sufrido mucho con la ausencia de Riquelme. Era otro equipo, que no encontraba la forma de atacar la defensa contraria. Ni Senna, Tachinardi o Roger -sustituto habitual del argentino- ven el fútbol con la precisión del albiceleste. Tras recuperarse en el país sudamericano de sus problemas musculares, vuelve en el partido más importante de la historia del Villarreal.
Menos clara está la participación inicial de Sorín. Pellegrini seguirá apostando, con probabilidad, por un centro del campo destructor formado por Josico, Senna y Tachinardi. Tres guardianes pretorianos para que el trío atacante -José Mari y Forlán acompañarán a Riquelme- no se tenga que preocupar de las labores defensivas.
En la defensa, el lesionado Quique Álvarez y Josemi -que no puede jugar la Champions por haberlo hecho con el Liverpool- son las únicas bajas.
Más británico que nunca
El Rangers apostará por su fútbol más directo para contrarrestar la calidad del Villarreal. Nada de filigranas, sino puro fútbol británico, acompañado por una hinchada volcada con el equipo y el mal tiempo.
El equipo protestante está sufriendo una de sus peores temporadas. Se encuentra tercero en la Premier'escocesa, a 21 puntos del Celtic y a 8 del Hearts, equipo comprado a principio de curso por un multimillonario lituano y que está plantando cara a los dos grandes. El Glasgow, que encara el compromiso tras superar al Hibernian, basa su fútbol en colgar balones de forma constante al crota Prso y a Boyd, la última perla del fútbol escocés. El futbolista, de 22 años, volvió al equipo de su infancia tras marcar 15 goles en la primera vuelta de la Liga local con el Kilmarnock. Su llegada en el mercado invernal relegó al gallego Nacho Novo al banquillo.