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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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CULTURA
| JUAN TÉBAR | NOVELISTA, GUIONISTA Y ARTICULISTA
«John Huston se vale de 'Moby Dick' para crear una apología del fracaso»
El crítico y guionista presentó la adaptación al cine del clásico de Melville en el ciclo 'El texto iluminado'
Cuenta Juan Tébar que dos cabras pastaban entre los amasijos de celuloide que yacían en unos laboratorios de cine abandonados. Los animales, renombrados por su capacidad de rumiar papel, cenizas o lo que se terciara, no daban abasto para zamparse los rollos de película. Una de las cabras le preguntó a la otra su opinión sobre el banquete cinéfilo que se estaban regalando:
DEVOTO DE LA BALLENA BLANCA. Juan Tébar admira tanto el libro como la película./ E. DEL RÍO
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Ante tal certeza, resulta indiferente que entre los rollos se encontrara una copia perdida del Moby Dick de John Huston que Tébar presentó ayer en Logroño dentro del ciclo El texto iluminado. Muchos paladares considerarán siempre que la película es menor que el texto, aunque ni siquiera el novelista, guionista y articulista esté de acuerdo con su propia anécdota: «Una cosa es la novela y otra la película».

La afirmación procede de un profesional que escribió para televisión el espacio Un hombre contra el sol, en el que se abordaba la figura de Herman Melville y el proceso de escritura de Moby Dick. Aún así, Tébar, que reverencia la novela y niega que le sobre una sola de sus cerca de mil páginas, elude comparar churras con merinas: «La literatura tiene más posibilidades aunque sólo sea por escapar a las limitaciones de duración y presupuesto; pero esta película es muy interesante y fiel al espíritu del original».

Pese a las raíces literarias «del 90% de sus películas», el crítico encuentra en John Huston un impulso creador que le obliga a regresar a temas como la «apología del fracaso», una celebración de la figura del perdedor que asoma en las adaptaciones cinematográficas que el cineasta filmó de El Halcón maltés, El tesoro de Sierra Madre, El hombre que pudo reinar o La jungla del asfalto.

Y explica que en Moby Dick el personaje del antihéroe que termina derrotado por la ballena blanca recayó en Gregory Peck «contra los deseos del director», que rehusó asumir el papel y que, en un principio, había pensado en su padre, el actor Walter Huston. Sin embargo, Peck, lejos de sus característicos personajes con principios irrenunciables, compuso un capitán Ahab «enorme» y que en la versión original que ayer se proyectó en los cines Moderno se llena de ecos «shakespearianos».

El crítico, que ahora escribe un libro sobre la cartelera española durante el franquismo, pudo revivir ayer el sabor del cine de otra época, de «aventuras pensadas para ser comerciales, pero que no renunciaban a lecturas intelectuales»; cine de sesiones dobles y triples que se proyectaba en los Avenidas, Dorés, Rialtos, y Savoys que poblaban el país; cine como el que la próxima semana traerá el ciclo El texto iluminado con Los dientes del diablo. Cine para siempre.



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