El acusado del crimen de Mendavia reconoce que mató a la mujer pero alega que estaba drogado
«Perdí los estribos y la agarré por el cuello. No pensaba que la podía llegar a matar», declara el joven procesado
El joven vecino de Logroño acusado de matar hace dos años a una inmigrante ecuatoriana en Mendavia reconoció ayer que fue él quien provocó la muerte de la mujer, pero lo hizo sin querer, en un momento de enajenación provocado por los efectos de las elevadas cantidades de alcohol y droga que había consumido aquella madrugada.
Así lo explicó ante un jurado popular en la Audiencia Provincial de Navarra. Matías V. A., que se mostró tranquilo y seguro durante el interrogatorio al que le sometió la acusación pública, fue desgranando su versión de los hechos de una manera exhaustiva. Él había quedado aquella noche a cenar con unos amigos y en el restaurante consumió casi una botella entera de vino. Luego siguió tomando copas en el 'Submarino', donde se topó con su víctima -Sara V.C., inmigrante ecuatoriana de 35 años-, a quien conocía desde unos meses atrás. Ambos se separaron de sus amigos y continuaron la noche en pareja; primero en el 'Área 7' y luego se desplazaron en coche a la discoteca 'The Room', en Mendavia. Allí se tomó otras «dos o tres copas más de Cacique con Coca-cola» y la mujer le propuso adentrarse con el vehículo a un paraje apartado «para meternos unas rayas de cocaína».
Después de haber esnifado la droga «ella empezó a decirme que dejara a la chica con la que yo estaba saliendo. Le dije que no tenía intención de hacerlo, y ella me contestó que ya se encargaría ella. Empezó a subir el tono de la discusión... Yo perdí los estribos y la agarré por el cuello. No pensaba que la podía llegar a matar. Cuando vi que estaba morada me asusté mucho».
No está claro que la mujer muriese en ese momento, pero el acusado -según declaró ayer- así lo creyó. La sacó del coche, la dejó allí abandonada y volvió a Logroño.
Contradicciones
Esta versión de los hechos entra en contradicción con lo que había declarado el propio acusado primero ante la Guardia Civil y luego ante el juez de instrucción. En primer lugar, en esas declaraciones no se hacía referencia a un consumo tan alto de alcohol y cocaína; y, en segundo lugar, Matías V. A. había confesado que dejó a la chica en el descampado, moribunda, y fue más tarde cuando regresó al lugar para rematarla golpeándole repetidamente en la cabeza con una piedra, extremo éste negado ayer.
Las contradicciones se deben, según el procesado, a que «la Guardia Civil me ayudó a hacer la declaración. Yo no estaba en condiciones. Sólo quería acabar con todo aquello».