En un paseo por estas calles, afectadas colateralmente por la construcción del segundo tramo del parking de Jorge Vigón, nos encontramos con un verdadero caos, que se incrementa si el paseo coincide con la entrada o salida de los niños de Maristas, Adoratrices o Agustinas y con algunas gotas de lluvia, como sucedió ayer por la tarde.
Accediendo desde Vara de Rey por Doctores Castroviejo, el primer mal ejemplo lo ofrece la Policía Nacional, con ocho patrullas aparcadas en batería frente a la Comisaría. Pero es que a estos coches policiales los acompañan otros tantos turismos.
Al llegar a Juan XXIII hay más coches, muchos de ellos pertenecientes a madres de los escolares de la zona. Aun así, el verdadero caos se centra en Ciriaco Garrido, en donde ayer, sobre las 17.20 de la tarde, había aparcados 92 vehículos de forma bastante desordenada; incluso, algunos de estos turismos estaban estacionados en doble fila. «Es una vergüenza y un peligro», explicaba ayer Juan, un vecino de esta calle desde hace diez años. «La peatonal ha dejado de serlo y muchos de estos conductores van bastante rápido», añadía el señor.
En la esquina con avenida Colón, dos policías locales intentan ordenar un poco el tráfico, aunque se forman pequeños atascos en Ciriaco Garrido. Pocos instantes después, en la calle Calvo Sotelo, se encuentran una veintena de coches aparcados, pero que no pertenecen a los padres de los niños de Maristas, ya que la única puerta de salida está a la vuelta de la esquina.
Coches en batería
Veinte minutos más tarde, muchos de los padres ya se han marchado de la puerta de Maristas, aunque la calle muestra una estampa similar: varios vehículos aparcados en batería. Según nos cuenta una comerciante de la zona, esta situación se vive desde que comenzaron las obras de los parkings, aunque se ha acentuado desde que se iniciaron los trabajos en el segundo tramo de Jorge Vigón. «Los sábados es terrible, porque además de venir los padres a ver a sus hijos hacer deporte, coinciden con los que bajan de los pueblos de compras».
Según explica la mujer, los comerciantes de la zona quieren negociar con el Ayuntamiento un sistema de tickets de aparcamiento gratuito o con descuentos durante una hora en el estacionamiento de la plaza Consistorial. «Vamos a ver qué pasa, pero así no podemos seguir», añade.
La visión de algunos de los clientes es similar a la de los comerciantes. Un hombre que sale de una caja de ahorros de Doctores Castroviejo confiesa, sin ningún pudor, que las Cien Tiendas es la única zona peatonal en la que va a hacer una gestión en coche.
Según se explicó desde el Ayuntamiento, la Policía Local permite, en horarios y entrada y salida de los colegios, el acceso a la zona peatonal de los padres de alumnos. Después de esto, agregan los responsables municipales, los agentes denuncian a los infractores.
Además, según ha podido saber este periódico, en los próximos días comenzarán las obras del desvío del colector que quedaron aplazadas antes de las navidades, en concreto, en el tramo entre Juan XXIII y Jorge Vigón. Fueron los propios comerciantes quienes decidieron la fecha de ejecución.