El primer ministro en funciones, Ehud Olmert, anunció como primera medida la congelación a partir de marzo de las transferencias a la ANP de los impuestos que Israel recauda sobre los bienes y productos que se venden en Cisjordania y Gaza y cuyo montante asciende a casi 50 millones de euros mensuales.
Hasta ahora los impuestos se traspasaban automáticamente a la Autoridad Nacional Palestina cada primer día de mes y se utilizaban para pagar los salarios de sus funcionarios y para financiar proyectos de todo tipo en Cisjordania y Gaza, por lo que esta medida está dirigida contra toda la población palestina.
Este dinero, con el que la Autoridad Nacional Palestina podía pagar la mitad de los salarios de sus funcionarios, tendrá que obtenerse de una forma alternativa para no provocar el colapso de la ANP, posiblemente con contribuciones de algunos países árabes e Irán, debido a que tanto Estados Unidos como la Unión Europea tampoco quieren financiar a la ANP.
El egipcio Amr Musa, secretario general de la Liga Árabe, confirmó que en este momento se están llevando a cabo consultas urgentes para que sean los países árabes quienes pongan el dinero que Israel dejará de transferir a la ANP.
El candidato de Hamas a la presidencia del gobierno, Ismail Haniya, respondió que las sanciones no asustan a los fundamentalistas, quienes en el pasado han sobrevivido a situaciones más graves y están preparados para cualquier decisión que adopte Israel.
Castigo colectivo
Las medidas de castigo colectivo contra la población civil han sido marca de la casa desde que se estableció el estado sionista en 1948 y nadie espera que vayan a cesar en un futuro inmediato, según señalaron ayer varios políticos palestinos.
Los palestinos consideran que estas sanciones son posibles gracias al apoyo incondicional que Estados Unidos y la Unión Europea brindan a Israel, un apoyo que es todavía más intenso desde que Hamas obtuviera el respaldo de la población en las urnas.
«Es evidente que después de la mayoría que Hamas ha obtenido en el parlamento palestino, la Autoridad palestina se ha convertido de facto en una autoridad terrorista», dijo Ehud Olmert.
Israel, continuó el primer ministro en funciones, «no mantendrá contactos con un régimen del que Hamas forme parte, ya sea de forma marginal, significativa o global». Otra medida de castigo colectivo adoptada por Israel con carácter inmediato es la prohibición de desplazamiento de cualquier miembro de Hamas entre Cisjordania y Gaza o a través de los controles militares que hay por toda Cisjordania.
Esta medida implica que los diputados o ministros de Hamas en Gaza no podrán acudir a sus lugares de trabajo en Cisjordania o viceversa, y también que cualquier ciudadano palestino podrá ver como le prohíben circular por Cisjordania si los soldados lo acusan de pertenecer a Hamas.
Rice viaja a la zona
Fuentes oficiales israelíes dijeron que las sanciones están dirigidas contra Hamas y no contra la población palestina y señalaron que el gobierno optó por no aprobar otras sanciones más amplias que le habían propuesto los jefes del ejército. Esta semana, la secretaria de Estado Condoleezza Rice viajará a algunos países de la región, entre ellos Egipto y Arabia Saudí, para recabar su apoyo en la lucha que administración estadounidense lleva a cabo contra Hamas. Sin embargo, se espera que los países árabes expresen posiciones contrarias a Washington en este punto y que critiquen la política general de Estados Unidos en Oriente Próximo.