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Domingo, 19 de febrero de 2006
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«A ETA no hay que contentarla, sino derrotarla»
Cristina Cuesta reclama al Gobierno más información y le advierte de que «no podemos permitir que sea rentable matar»
Cristina Cuesta, presidenta del Colectivo de Víctimas del País Vasco y miembro de la Fundación Miguel Ángel Blanco, ha sufrido en carne propia la herida del terrorismo. Su padre, el riojano Enrique Cuesta, que fue delegado de Telefónica en Guipúzcoa, murió asesinado por ETA en marzo de 1982. Cristina reclama al Gobierno socialista más información sobre sus planes antiterroristas y, respecto a una posible negociación, advierte de que las víctimas pondrán límites y no aceptarán una claudicación ante los terroristas.
Cuesta muestra el libro 'En pie de foto', de la Fundación Miguel Ángel Blanco. / DÍAZ URIEL
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- Ni olvido ni perdón. ¿Se cumple en su caso? ¿Puede alguien perdonar a los asesinos de su padre?

- Yo creo que es algo absolutamente subjetivo y personal y que, además, no debe tener ninguna trascendencia en el sentido de que eso no puede condicionar la reclamación de justicia fundamental en la que se basa el proyecto de la exposición 'En pie de foto': memoria, verdad y justicia democrática, en la que han creído siempre las víctimas, que jamás se han vengado.

- En los últimos tiempos se han producido roces y desunión entre los distintos colectivos de víctimas. ¿Hay un culpable?

- Yo creo que es fruto de la desorientación política e institucional que vivimos desde hace algunas fechas, sobre todo desde la ruptura del Pacto Antiterrorista y por la nueva orientación del Gobierno socialista a la hora de elaborar su política antiterrorista para el final de ETA. Las asociaciones de víctimas somos reflejo de la propia situación social. No obstante, sí quiero remarcar que en lo fundamental seguimos todos unidos, que es la reclamación de memoria, verdad y justicia.

- Hablaba del Pacto Antiterrorista, ¿cómo valora la ruptura de PP y PSOE?

- Es muy lamentable. Vivimos en un momento de desorientación y no tenemos información sobre la política que se va a aplicar o se está aplicando para acabar con el terrorismo de ETA. Aunque es positivo que hace ya dos años y medio que ETA no mata, como vasca y como persona que debe de ir con escolta cada vez que va al País Vasco, tengo que reconocer que todavía hay miedo, intimidación y acoso a los empresarios y a muchos colectivos. Es la losa del terror y la intimidación, que todavía sigue funcionando.

- ¿Qué siente cuando se filtran posibles contactos del Gobierno con ETA? ¿Se puede negociar con ETA? ¿Cuándo y de qué?

- Yo creo que hay mucha frivolidad en los términos. Yo tengo que defender la no claudicación. A lo terroristas no hay que contentarles, no hay que convencerles, hay que derrotarles, derrotarles con el imperio de la ley. No podemos permitir que sea rentable matar y que se conceda ningún tipo de beneficio a los terroristas por dejar de matar. Por otro lado, somos conscientes de que todos los gobiernos han tenido contactos, pero no valen todos los contactos. Si hay contactos para tener clara comprobación de que entregan las armas, colaboran con la Justicia y reconocen el daño causado, bienvenidos sean esos contactos, pero todo lo que vaya más allá de eso será una humillación para las víctimas. Ahora estamos especialmente preocupados porque se está filtrando la sensación de que, como mínimo, se van a conceder beneficios penitenciarios a los terroristas si dejan de matar, y esto es una aberración.

- A finales de año ETA reivindicó 21 atentados, todos ellos sin víctimas. ¿Está ETA débil de verdad, se esta rearmando...?

- Lo que sí se constata es que ahora es mucho más escasa la apología cotidiana del terrorismo que hemos sufrido los vascos mañana, tarde y noche. No obstante, todavía los grupos sociales y políticos que justifican el terror o no lo denuncian siguen teniendo un peso político e institucional en el País Vasco muy importante y ese es un grave riesgo: que lo que no han conseguido matando lo logren sin matar. Ese es uno de los grandes temas pendientes: ¿A qué precio acabamos con el terrorismo? y ¿cómo hacemos para que el terrorismo no sólo se critique respecto a sus medios, sino también respecto a sus fines, a su legitimación? Es un horror pensar que algunos condenen ahora la violencia terrorista porque no es útil o porque no consiguen lo que pueden lograr por otros medios. El proyecto que encierra el terrorismo es igual de perverso que los medios que utiliza.



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