La prensa india recogió el sábado en sus portadas la recompensa de 11,5 millones de dólares por la cabeza de cada uno de los autores de las caricaturas del profeta Mahoma ofrecida por el ministro Mohammed Yaqub Qureshi durante una concentración musulmana tras la oración del viernes celebrada en Meerut, a unos 400 kilómetros al noroeste de Lucknow, la capital del estado.
Yaqub es el ministro de Uttar Pradesh, encargado de las minorías y del peregrinaje anual musulmán a la ciudad de la Meca, en Arabia Saudita. «Dibujar una caricatura del profeta es blasfemo y los musulmanes no tolerarán ese insulto», afirmó Yaqub en un discurso ante la multitud, mientras los presentes gritaban «Muerte a Francia, muerte a Dinamarca».
El ministro ofreció una recompensa de 510 millones de rupias indias (unos 11,5 millones de dólares) y su peso en oro al «que se vengue» de la ofensa contra el pueblo musulmán realizada por los dibujantes cuyas caricaturas aparecieron en varios diarios europeos, desencadenando violentas manifestaciones en el mundo árabe.
El Ejecutivo de Uttar Pradesh, el Estado con mayor población de India, que tiene una numerosa comunidad musulmana, declaró que las palabras del ministro eran «su deseo personal» y no violaban las normas del Gobierno.
Ningún arrepentimiento
Por su parte, el dibujante danés Kurt Westergaard, cuya caricatura del profeta Mahoma con un turbante en forma de bomba ha enfurecido al mundo árabe, dice que no se arrepiente, en unas declaraciones que publicó ayer un periódico escocés.
En la entrevista con 'The Herald', este explica que la inspiración para su viñeta fue «el terrorismo, que recibe su munición del Islam».