Los vitorianos acceden a la final tras derrotar con toda justicia a un Real Madrid inferior
Los dos actores de la última final de la Liga ACB disputaron una eliminatoria de gran lucha física, un terreno donde los vascos aventajan esta temporada a los madridistas, pero el Tau, al margen de la pelea muscular, se impuso en todas las demás facetas del juego.
 DOMINIO ROJO. Hamilton y Splitter pugnan por un balón. / EFE
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| REAL MADRID 75 - TAU VITORIA 87 |
Real Madrid (15+21+16+23): Sonko (-), Rakocevic (13), Tomas (5), Hamilton (12), Reyes (7) -cinco inicial-, Hervelle (4), Bullock (13), Gelabale (4), Fisher (8) y Hernández-Sonseca (8).
Tau Vitoria (19+27+23+18): Prigioni (5), Hansen (12), Jacobsen (2), Scola (20), Splitter (6) -cinco inicial-, David (15), Erdogan (22), Vidal (-) y Ukic (5).
Arbitros: Mitjana, Pérez Pérez y Conde. Excluyeron por personales a Reyes (m.29), Rakocevic (m.33), Hansen (m.39) y Sonko (m.40).
Incidencias: encuentro correspondiente a las eliminatorias de semifinales de la 70 edición de la Copa del Rey disputado en el Palacio de los Deportes de Madrid ante unos 13.400 espectadores. |
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El hispano-argentino Luis Scola debía todavía debía guardar en la memoria el varapalo sufrido en quinto partido por el título liguero. Es un jugador cuya habitual intensidad física crece delante de las camisetas blancas. El internacional albiceleste salió arrollador. A los ocho minutos ya había anotado diez de los quince puntos del Tau y campaba a sus anchas por la pintura (7-15). Pablo Prigioni, compatriota del pívot con pasaporte italiano, puso los otros cinco puntos en la cuenta vitoriana. El ataque baskonista pasó por ellos dos. El madrileño, por donde podía, entre arrancadas individuales del serbio Igor Rakocevic y del estadounidense Louis Bullock.
La primera oleada del Tau con Scola y Prigioni no hizo excesivo daño al Madrid. La siguiente le castigó sin piedad. El Tau mantuvo la eficacia interior con el húngaro Kornell David, que siguió la estela de Scola. Buscaba la zona del campo donde peor lo pasa el Madrid. Y eso no era todo. Aún guardaba otra perla para los blancos: Erdogan. El turco cambió la dinámica del Tau y trasladó al perímetro el látigo que fustigaba al Madrid. En dos minutos, entre el quince y el diecisiete, clavó diez puntos consecutivos desde el exterior (de 28-32 a 28-42). La muñeca del letal escolta otomano acababa de dar el primer paso del Tau hacia la final. Con la batalla del rebote perdida, en inferioridad de condiciones ante los recursos ofensivos baskonistas y falto de ideas, el Madrid cedió diez puntos en medio partido (36-46).
Sólo eran dos puntos más que la brecha abierta por el Barcelona en cuartos de final. Al Barcelona no le sirvió. Al Tau sí. Los barcelonistas capitularon frente a una zona en el segundo tiempo. Los hombres del croata Velimir Perasovic pasaron por encima de todo lo que el Madrid les puso por delante.
Scola y David sacaron de la pintura a los pivots blancos. Erdogan engordó aún más su estadística. Prigioni maniobró con sobriedad ante todos los defensores que le asignaron y el Madrid quedó a merced del conjunto vitoriano, roto y enterrado bajo diecisiete puntos de diferencia al final del tercer cuarto (52-69).
Sin Felipe Reyes, eliminado por personales (m.29), y sin Rakocevic, también desbancado por las faltas (m.33), los blancos confiaron todo a la épica, a Eduardo Hernández por dentro y a Josh Fisher por fuera. Y los dos cumplieron con creces. Hasta el punto de reabrir las opciones madridistas (66-75 m.35). Un rayo de esperanza para los anfitriones, que el Tau oscureció sin mayores contemplaciones (66-82 m.37). Había sido mejor todo el choque y también lo fue para rematarlo.