larioja.com
Domingo, 19 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES LA RIOJA
AUDIENCIA
OPINIÓN
Cartas al director
Pascua militar en Sevilla
Me ha sorprendido que una persona que se dedica a la docencia vea con tanta firmeza el arresto a un semejante. Supongo que el articulista tiene bien sabido, o lo debe de tener, que un castigo excesivo humilla al que lo sufre, no enriquece al que lo impone, ni tampoco contribuye a la comprensión y regeneración del sujeto infractor.

Con fecha 10 de enero, en la sección de Opinión, y bajo el título 'La Pascua de Mena', se insertó un extenso artículo relativo al discurso pronunciado por el teniente general don José Mena Aguado, con motivo de la Pascua Militar en la Capitanía General de Sevilla.

Puedo estar de acuerdo en el sentido de que no debiera haberse expresado en la forma que lo hizo, pero no es menos cierto, a mi entender, que el mencionado discurso creara alarma social, mas al contrario, dijo y matizó, que los españoles podíamos estar tranquilos. Puedo entender que haya quien vea fantasmas, y la inmediata es suponer que los militares sueñan con golpes de Estado, o quizás esa animadversión sea fruto de un antimilitarismo exacerbado. En cualquier caso, y a mi entender, se aprecia cierto resentimiento, a lo militar, al señor Fraga, al Partido Popular y a todo lo que quede a su diestra; no deja nada tieso, con calificativos como vocero, cinismo, cadetada, militarada, pronunciamiento, pretoriano, Constitución inmaculada y totémica, y hasta se puede entender que el artículo octavo de nuestra Constitución fue redactado bajo presión ¿No le parecen al articulista atrevidas y peregrinas sus afirmaciones? Yo le pediría con toda la humildad, frente a cierto dogmatismo, un poco de reflexión y respeto, pues hay un axioma que dice que quien tanto descalifica a otros se está descalificando a sí mismo.

El cese en el mando de esa gran unidad es evidente, tratándose de un cargo de confianza, pero el hecho de imponerle un arresto no lo entiendo y me parece humillante para un oficial general que ha quemado toda una vida dentro de un uniforme militar, con sus errores, pero también con muchos aciertos, con mucho sacrificio y mucha dedicación como así debe de constar en su hoja de servicios, y muchos y buenos servicios ha debido de hacer a nuestra patria, para haber llegado a tan alta graduación castrense.

Quisiera transmitirle al ya referido articulista tranquilidad; pienso que el mando militar tiene muy claro que las órdenes que reciba del Gobierno de España ni las discutirá ni las comentará, las cumplirá y punto. Y me gustaría, cuando menos, que compartiera conmigo ese sentimiento de humillación que produce un arresto, pues no puedo pensar que atesore la vieja doctrina acción-reacción.



Sudoku Horóscopo Canal Meteo
Vocento