Toda historia guarda secretos a desvelar, personajes mágicos y también momentos conocidos que necesitan ser recuperados. Olvidados por la cotidianidad, una simple historia puede convertirse en una gran historia. Cincuenta años pasaron desde que Manolo Iturbe se instaló en aquel 'Café de los Leones' para comenzar con la pastelería que lleva su mismo nombre en Logroño.Su hija, Vega, es la continuidad de la dulce historia desde 1992, cuando su madre, Milagros Gimeno, decidió traspasarle el negocio y el oficio. Sentada detrás del mostrador, hace la introducción.