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Sábado, 18 de febrero de 2006
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Arqueología judicial
El TSJR inicia la 'limpieza' de su archivo documental, compuesto por 20.000 cajas de sumarios con décadas de antigüedad
Para acceder al sótano del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja hay que pasar por una angosta gruta de techos bajos e irregulares y descender por cinco largos tramos de escaleras. Es como avanzar por el interior de una pirámide. Este sótano -un nivel por debajo de los aparcamientos subterráneos del Palacio de Justicia- es el lugar donde se guardan las toneladas de folios en las que están documentados todos los casos que han pasado por los tribunales desde hace muchas décadas.
Pruebas de convicción utilizadas en diversos juicios, acumuladas en el sótano del Palacio de Justicia. / J. HERREROS
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EN DETALLE
La 'Junta de Expurgo' se ha creado a partir de un decreto de julio del 2003 -que sustituyó normativas que databan de 1911 y 1937-.

El presidente de la Junta de Expurgo de Archivos Judiciales de La Rioja es el magistrado Luis Loma-Osorio.

Además de Luis Loma-Osorio, forman parte de la Junta un teniente fiscal del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, Enrique Stern; el gerente territorial del Ministerio de Justicia en La Rioja, Roberto Martínez; una técnico superior especialista en archivos designada por la Comunidad Autónoma, Alicia Ruiz; otra especialista en archivos designada por el Ministerio, Ana Felisa Ruiz; y la secretaria de la Sala de lo Social del TSJ, designada por el Ministerio de Justicia, María Cruz Montoya.

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Ahora, una denominada 'Junta de Expurgo' del TSJR está a punto de iniciar la descomunal tarea de revisar todos los archivos que allí descansan y decidir qué se hace con cada uno de ellos. Algunos podrían pasar al Patrimonio Histórico de la Comunidad, otros se destruirán, y los restantes serán vendidos en subasta pública o entregados a las personas implicadas en los casos si es que los reclaman.

De momento se apilan con poco orden en pasillos interminables de polvorientas estanterías, en lo más profundo de la bodega de ese gran y vetusto trasatlántico que es el Palacio de Justicia. Allí reposan desde los pleitos entre los miembros de un matrimonio mal avenido hasta la confesión de un homicida, pasando por el sumario de un enquistado asunto de lindes en un pueblo de la sierra o, tal vez, la sentencia que condenaba a un imputado a la pena de 'garrote vil'. Estremece pensar que casos que han marcado de forma tan honda la vida de miles de familias riojanas puedan tener ahora una trasposición documental tan inerte y callada. Son alrededor de 20.000 cajas repletas de archivos, más innumerable legajos de papel amarillento atados con cuerda.

En el mismo sótano desconchado y con manchas de humedad se encuentran también acumuladas las pruebas de convicción utilizadas en miles de juicios. Se puede encontrar cualquier cosa imaginable: una moto, un carro de niño, una botella de aceite, una cortadora de césped, un par de guantes negros (¿tal vez los utilizados para un robo?), una caja de bombones (¿envenenados?), una soga (¿la de algún estrangulamiento?), una máquina de escribir, una hucha, un hierro oxidado...

La 'Junta de Expurgo' está compuesta por el magistrado Luis Loma-Osorio, que ejerce de presidente, más cinco vocales. Por delante tienen años de trabajo.



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