El pacto, que ha dejado aparcada la votación al menos hasta la reunión del 7 de marzo, promete negociar cambios legislativos que sometan el polémico programa a márgenes legales, y acepta informar regularmente al Congreso a puerta cerrada. Hasta que el diario 'The New York Time' revelase su existencia el pasado 16 de diciembre, el Gobierno lo había mantenido en secreto durante más de cuatro años.
Algunos republicanos desean que la nueva legislación legalice lo que se ha hecho hasta ahora y dé luz verde para su continuidad.
Por contra, muchos senadores demócratas y algunos republicanos creen que sería irresponsable por su parte avalar un programa del que saben tan pocos datos.