El presidente de la Cruz Roja de Filipinas, Richard Gordon, declaró que intentan verificar las informaciones de los medios locales de que el alud podría haber causado 200 muertos y 1.500 desaparecidos.
Las primeras imágenes difundidas por la televisión filipina tomadas desde el cielo de San Bernardo no permiten vislumbrar o distinguir señal alguna de la población, ni edificios ni tejados, menos aún vida. «Toda la zona se encuentra sepultada por una montaña de barro», resumió la gobernadora de Leyte, Rosette Lerias, tras visitar el área. El alud de tierra enterró la escuela, casas y hasta los edificios más sólidos.
Dificultades por el lodo
Lerias indicó que el lodo hacía imposible la circulación de maquinaria pesada, e informó de que las operaciones de rescate, que avanzaban «muy despacio» porque había empezado a llover, han sido aplazadas hasta mañana, sábado, al caer la noche debido a la falta de electricidad.
Lerias afirmó que muchas personas que fueron evacuadas de esta aldea después de la muerte de más de 20 personas en otro deslizamiento de tierra en Leyte a principios de esta semana habían regresado al pueblo el viernes porque había salido el sol.
La portavoz de la provincia de Leyte, Eva Tomol, declaró que es difícil acceder al lugar del suceso y señaló que varias fuentes de la zona le informaron de que «cinco alumnos de una escuela que quedó sepultada consiguieron salvarse y un niño de un año ha sido rescatado». «El cuerpo de bomberos ha pedido al gobierno provincial que evacue a los residentes de una barriada cercana al lugar del accidente para evitar que se produzcan más víctimas, en caso de que ocurra otro deslizamiento de tierra», dijo Tomol.
Fuentes de la Cruz Roja filipina en Manila indicaron que un equipo de trece personas, entre los que se encuentra un médico, han llegado a la zona afectada, en el sur de Leyte, a unos 650 kilómetros al sureste de Manila.
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, interrumpió la programación de la televisión estatal para dirigir un mensaje de un cuarto de hora de duración, en el que informó a la población de la tragedia de San Bernardo y prometió a las víctimas ayuda antes de 24 horas. «La ayuda está en camino, llegará por tierra, mar y aire. Pronto estaréis a salvo», aseguró la mandataria filipina.«Se emplearán todos los recursos del Gobierno para llevar la mayor ayuda y lo más rápido posible. Toda la Fuerza Naval de Visayas (región de Filipinas donde ha ocurrido la catástrofe) está volcada en salvar a sus compatriotas», manifestó la dirigente.
Por aire se han enviado dos helicópteros, por mar navíos y por tierra avanza la 8 División de Infantería. «He ordenado al ministro de Salud que embarque medicinas y personal (...) y al ministro de Presupuestos que identifique fuentes de financiación, no sólo para las necesidades tácticas, sino para las operaciones a largo plazo en rehabilitación de infraestructuras y recuperación de la economía», apuntó Macapagal Arroyo, quien requirió en la catástrofe colaboración del sector privado.
Ayuda de España
El Gobierno de Estados Unidos anunció ayer que ya ha enviado dos buques que tiene en Filipinas a la zona, para participar en las operaciones de ayuda. EE. UU. «aportará recursos inmediatamente para ayudar a sufragar la respuesta de urgencia», explicó el portavoz de la Casa Blanca Trent Duffy al informar del envío de los barcos. «Esperamos y rezamos para que las operaciones de búsqueda y rescate puedan salvar a tantas personas como sea posible», destacó el portavoz, que transmitió las condolencias del Gobierno al pueblo filipino.
La Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) también enviará recursos para ayudar a paliar los efectos del alud. En un comunicado, el ministerio de Asuntos Exteriores informó de que la AECI «se ha comprometido con las autoridades filipinas y la Cruz Roja Filipina a aportar ayuda de emergencia».
La embajada de España en Manila, a través de su Oficina Técnica de Cooperación, destinará 30.000 euros a la Cruz Roja, «en cuanto ésta exprese las necesidades básicas que precisa».
El ministerio de Exteriores anunció además que la AECI «está a la espera de información más detallada sobre la situación para poner en marcha otras acciones de ayuda».
Benedicto XVI hizo un llamamiento para que la ayuda a los supervivientes sea «rápida» y «generosa». En un telegrama enviado en su nombre por el secretario de Estado vaticano, Angelo Sodano, al obispo de Maasin, Precioso D. Cantillas, el Papa muestra su pesar por el «trágico alud» y anima a los equipos de rescate a actuar con «valor y fuerza».
El director de la oficina de vulcanología gubernamental, Rene Solidum, confirmó que un temblor de 2,6 en la escala de Richter se produjo en el sur de Leyte momentos antes del deslizamiento de tierra.
Sin embargo, dijo que no creía que ese movimiento telúrico de poca intensidad fuese suficiente para desencadenar un deslizamiento de tierra, y que a su entender lo más probable es que la causa de la tragedia fuesen las lluvias torrenciales que caen desde hace días.
A pesar de que Filipinas se encuentra en su estación seca (diciembre-mayo), varios frentes lluvioso han penetrado en el país desde enero a causa del fenómeno climatológico de 'La niña'.
Algunos supervivientes entrevistados por medios de comunicación filipinos relataron que primero sintieron un terremoto y después parte de la montaña se abatió sobre la población.