En la mañana del sábado 11 de febrero, a las 6,30 en la calle García Morato una joven que se dirigía a su trabajo fue víctima de un intento de violación. El agresor golpeó fuertemente a la joven en la cara con puñetazos para impedir que gritara después de haberla asaltado por detrás y tirarla al suelo. Su intención era claramente agredirla también sexualmente, pero gracias al valor de la chica y a que aparecieron dos jóvenes en ese momento, no pudo terminar su «faena».
Los jóvenes sorprendidos socorrieron a la joven y el agresor huyó. Cuando la policía nacional acudió al lugar de los hechos tras la llamada de la víctima, la trasladaron al hospital dejando marchar a los dos muchachos que la habían ayudado, que fueron testigos directos de la agresión, que vieron claramente la cara del agresor y que podían perfectamente identificarlo, sin pedirle ni siquiera sus nombres. Cabe también destacar que la labor del forense se realiza casi tres días después de la agresión.
Puede parecer que Logroño es una ciudad tranquila. Sin embargo, muchos ciudadanos nos damos cuenta de que eso no es así y por las circunstancias que hemos pasado estos días creo que ni los políticos ni la propia policía hacen lo que debieran para que esas cosas no ocurran. Incluso, tapando sus errores, están ayudando a que agresores sexuales sigan haciendo de las suyas.
Desde aquí quisiera pedir la colaboración ciudadana para que, si algún vecino de esa calle vio lo que ocurrió o los dos jóvenes que ayudaron a la joven está dispuestos a declarar, se pasen por la comisaría local de Logroño. Si la policía y los gobernantes no nos protegen, que por lo menos entre la ciudadanía logroñesa nos echemos una mano y las que hagan falta.