Baja en las tiendas riojanas la venta del popular producto, que llega a seis euros el litro
BÁSICO en la dieta mediterránea, el aceite de oliva se está poniendo complicado para muchos bolsillos. Si no hace tanto apenas llegaba a los tres euros el litro, pronto algunas marcas de las hasta ahora habituales en las cocinas riojanas doblarán esta cifra. Y ello porque la subida, importante, según coinciden en todos los supermercados consultados, quizá no haya tocado techo todavía. La producción en la última campaña ha sido escasa por el frío y la sequía y la que viene, de momento, no tiene mejores expectativas por la falta de lluvia. Así, la amenaza de la escasez ha hecho que los precios enloquezcan.
El incremento principal se viene produciendo desde agosto, calculan en un establecimiento de Sabeco de Logroño, donde comentan que cada semana tienen que revisar los precios al alza. Estos días han puesto de oferta su marca a unos céntimos por debajo de los cuatro euros para facilitar a la clientela mantenerse fiel al aceite de oliva. En este negocio vienen notando un trasvase de compradores habituales del de oliva hacia el aceite de girasol. En otros, no tanto.
Lo que sí ven, por ejemplo, en Mercadona o en el Eroski de la calle Chile, es que los consumidores van abandonando las marcas de aceite de oliva a las que estaban acostumbrados en busca de otras con precios más económicos, «aunque las baratas se han puesto ya como las caras», cuentan en Eroski. Tampoco en Caprabo han constatado que se venda más aceite de girasol, semillas, maíz . «Sencillamente se va vendiendo, poco a poco, menos aceite de oliva», advierten. Una opinión coincidente con la expresada en Mercadona.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde? Quién sabe. «No hay precio máximo establecido y ya hay aceites de oliva que rondan los 6 euros el litro cuando quizá no se deberían sobrepasar los 3,5 euros o los 4 euros», hacen notar en Sabeco.
Un reciente estudio de la revista sectorial 'Óleo' llegaba a calcular el descenso de la producción de esta última campaña en el 40%, si bien también descartaba el desabastecimiento del mercado nacional por el previsible descenso del consumo, consecuencia del importante aumento de los precios.