El fiscal cree que el presunto homicida de Alfaro tenía intención de matar a su mujer
La acusación particular concluye que Pedro M. R. «se ha hartado de mentir» en el juicio y dice que no hay dudas del homicidio La defensa alega que su cliente confesó «vencido por la presión»
«Lo siento mucho, pero yo no he hecho nada. Todo lo que hice fue por el bien de mi mujer». Con este alegato en defensa de su inocencia, Pedro M. R. cerró ayer la vista del juicio que, por homicidio y violencia habitual contra su esposa, tuvo lugar en la Audiencia Provincial de Logroño. El caso quedó visto para sentencia.
Antes, la acusación y la defensa tuvieron la oportunidad de exponer sus conclusiones. En primer lugar, el fiscal echó mano de las pruebas de los forenses para intentar demostrar la culpabilidad del acusado. «Los médicos dijeron que la muerte era incompatible con una caída por las escaleras», explicó. «Según los peritos, la lesión en la cabeza no pudo producirse al golpearse con una arista de la escalera, sino por un objeto contundente de una manera 'activa', es decir, con una fuerza necesaria», añadió. Y finalmente, destacó el fiscal, «Pedro M. R. tenía intención de matar».
La acusación particular incidió en los argumentos del Ministerio Público. «Pedro M. R. se ha hartado de faltar a la verdad durante todo el proceso», aseguró. A juicio del abogado, éstos son algunos ejemplos de «mentiras»: «Negó que su mujer dormía en una habitación que se cerraba con llave. Puso en duda también los métodos de investigación de la policía. Y es capaz de seguir manteniendo su inocencia hasta el último minuto con tal de poder salir a la calle».
El alegato de la defensa se basó en dos ideas claras. Por un lado, en la teoría del 'árbol caído', que pretendía demostrar que Pedro M. R. no contó con garantías procesales durante el desarrollo de la investigación. «Las pruebas fueron conseguidas de manera ilícita, ya que confesó sin la presencia de su abogado, y de pruebas ilícitas no pueden deducirse más pruebas», subrayó el abogado. «Vencido por la presión, los investigadores pudieron recoger la declaración en la que el acusado se incriminaba», agregó.
Pero la defensa también insistió, por otra vía, en que Pedro M. R. era inocente. «Mi cliente pertenece a una España 'sin cultura', que no sabe que el 112 es el teléfono de urgencias, que no sabe que no hay que mover a una persona que se ha caído desde una escalera. Siempre tuve el convencimiento de que el acusado es inocente», opinó el letrado.