Chabrol brinda en L'ivresse du pouvoir un papel hecho a medida para Huppert: una juez apodada «la piraña», que aplica a sus interrogatorios el instinto de una glacial torturadora y que tiene la oportunidad de «salir en los papeles» al frente de un asunto de corrupción inspirado en el caso Elf Aquitaine.
Lumet convierte a Vin Diesel en protagonista del mayor juicio de la Historia criminal de EEUU, contra veinte miembros de una banda de gánsteres -por supuesto, italiana- de los cuales es el único que ya está preso y también el único que decide defenderse por sí mismo. Por si no quedara claro el perfil de la implacable juez, Chabrol le enfunda unos guantes de piel rojos y le coloca como marido un médico que repasa los casos de salmonella o sida con menos ahínco que el imprimido por ella en combatir las infecciones de este corrupto mundo. «Isabelle fue mi primera elección. No escribí el papel ex profeso para ella, pero era la actriz ideal para él», admitió Chabrol.