Tomás recordó que el servicio de radioterapia funciona como un servicio público en La Rioja desde el año 1986 y que en veinte años ha dado muestra de su eficacia en el tratamiento del cáncer.
Este servicio público cuenta con una bomba de cobalto, "que sigue siendo eficaz para tratar tumores superficiales", pero que se ha visto superada por otros medios técnicos para tratar problemas oncológicos más complicados.
Es por ello que en los últimos años se ha introducido una nueva terapia basada en los aceleradores lineales de electrones.
"En el año 2000, el presidente regional, Pedro Sanz, dijo que se estaban haciendo los trámites para comprar uno de estos aceleradores lineales y, sin embargo, al día de hoy y a pesar de que se ha presupuestado varias veces en las cuentas regionales, seguimos sin contar con él", dijo.
Tomás recordó que el pasado año 185 riojanos tuvieron que se atendidos en la Clínica Universitaria de Navarra en uno de estos aceleradores, al carecer de ellos la comunidad, "con el consiguiente perjuicio para esta personas, que suelen ser de avanzada edad y que tienen que ir y venir durante varias semanas a diario a Pamplona o quedarse allí".
La parlamentaria socialista se preguntó donde ha ido el dinero prometido para comprar ese acelerador y si el Gobierno regional se lo ha gastado en sus campañas de publicidad sanitaria.
"Seguro que con menos de lo que cuesta alguna de ellas se podría comprar ese aparato", dijo.
Tomás recordó que mientras ocurre todo esto, la empresa Eresa, que ya gestiona los servicios de radiología de la sanidad riojana, ha anunciado que va a implantar dos de estos aceleradores lineales de electrones, "aunque no sabemos si en el San Pedro, o en el nuevo Cidir, porque cada día parece que se cambia de opinión".
Para Tomás, el que la Comunidad haya decidido que estas dos máquinas dependan de la iniciativa privada, no es sino "un nuevo desprestigio para el servicio público" y una falta de consideración hacia los pacientes "a los que no se tiene en cuenta".