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Jueves, 16 de febrero de 2006
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SOCIEDAD
| PREHISTORIA | EXPOSICIÓN 'LA SIERRA DE ATAPUERCA'
La montaña mágica
La Casa de Las Ciencias se abre al excepcional proyecto 'Atapuerca'
Fue hace un millón de años. Más o menos: centenares de miles arriba, o abajo. El Ebro estaba ahí, aunque su curso sería distinto. Hacía mucho más frío que ahora, y el valle estaba poblado de una fauna que, aunque se parecía a la que se ve en los documentales de la tele, era algo más grande... y bastante más salvaje.
Por ese valle apareció un carnívoro nunca visto: sin pelo, no demasiado fuerte, sin garras, sin colmillos. Era nuevo en el barrio pero, con el paso del tiempo, él y sus descendientes se harían con el dominio total de la zona durante cerca de un millón de años. Hasta que, andando las edades, un primo suyo llegó de África para destronarle: nosotros.

Pero eso es otra historia. Nuestro homínido original, el primer europeo, subió por el valle del Ebro y se asentó por la zona. Seguramente no sabríamos nada de él de no ser por una afortunada casualidad: un tren minero que horadó una sierra perdida en el norte de Burgos, cerca de Ibeas de Juarros. El mundo descubrió la auténtica montaña mágica, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes jamás descubiertos. Y el nombre de Atapuerca entró en la historia.

Una secuencia completa

La Casa de las Ciencias de Logroño dedica todas sus salas a esa montaña de las maravillas. 'La Sierra de Atapuerca, un viaje a nuestros orígenes' es el título de la muestra, organizada por la Fundación Atapuerca en colaboración con la empresa Wurth España.

«Esta es una de las mejores exposiciones que podríamos traer a Logroño», decía Javier García Turza, concejal de Cultura. Y probablemente lo sea: en sus salas se puede aprender mucho de cómo hemos llegado a ser lo que somos, y echar un vistazo a lo que ha pasado con nosotros -o con nuestros primos hermanos- durante el último millón y medio de años.

Porque uno de los máximos valores de Atapuerca, y tiene muchos, es que en los estratos de sus cuevas ha aparecido una secuencia casi completa de la ocupación humana en Europa. Desde aquel homínido que ascendió por el valle del Ebro -el 'Homo antecessor', visto por primera vez en el yacimiento- al Heildelberghensis o el Sapiens sapiens del Bronce.

Todo está allí. Cómo sobrevivían, cómo evolucionaron, qué les hizo ser como eran, y a nosotros ser como somos. En Atapuerca está el primer europeo, y también el primer signo de enterramiento de la historia, la evidencia de los primeros caníbales, quizá la primera ofrenda ritual a un muerto y, con ella, la primera evidencia de conciencia de la muerte.

Ese recorrido se puede ver en la Casa de las Ciencias. Un buen sitio: junto al río que, hace un millón de años, vio pasar a aquel extraño carnívoro sin pelo.



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