Los análisis realizados en 1999 en una lonja detectaron cemento aluminoso
Hace unos cuatro años que la lonja del número 12 de la calle Quintiliano se reforzó con nuevas vigas, a raíz del deterioro que presentaba el forjado del techo. La obra vino precedida del informe de un arquitecto, en el que figuraban una serie de ensayos destinados a analizar una muestra de hormigón endurecido, procedente de una de las vigas de esta bajera.
El resultado de la prueba detectó cemento aluminoso y la presencia de sulfatos. Una afección que, con el tiempo y agravada fundamentalmente por la humedad, deriva en aluminosis.
Curiosamente, el laboratorio de ensayos que llevó a cabo esta prueba, ENSATEC, es el mismo al que el Ayuntamiento de Logroño encargará los análisis que expliquen las causas del reciente derrumbe en dos bajos de la calle Cantabria (en los números 27 y 29), paralela a Quintiliano y que junto con Manzanera y Ruperto Gómez de Segura cierran la manzana.
El informe técnico que diagnosticó la presencia de cemento aluminoso en el número 12 de Quintiliano data del año 1999. En él se recomendaba «acometer, en el plazo más corto posible, las obras necesarias para devolver al forjado su capacidad estructural».
Al mismo tiempo, se consideraba oportuno «proceder a revisar otras zonas del inmueble donde se haya adoptado esta solución constructiva y pueda considerarse propicia (por el grado de humedad o tipo de ambiente) a su degradación».