El derrumbe en dos bajeras levanta sospechas de aluminosis en viviendas de la calle Cantabria
El domingo cedió el techo de una lonja y las terrazas del primer piso y en diciembre ocurrió algo similar. Técnicos municipales inspeccionan hoy los bajos de la manzana
El pasado domingo cedió parte del techo de la lonja del número 27 de la calle Cantabria y, con él, las terrazas interiores de dos vecinos del primer piso. Un mes y medio antes, el 28 de diciembre, había ocurrido exactamente lo mismo en una bajera contigua, la del número 29. Afortunadamente, ninguna persona fue testigo de los siniestros y no hubo que lamentar consecuencias más graves.
Con todo, la situación no ya sólo de estas bajeras, sino prácticamente de todas las que reúne esta manzana de edificios, es más que delicada. Tres más, a las que tuvo acceso Diario LA RIOJA, se encuentran apuntaladas y de sus posibles riesgos ya han advertido los bomberos. Sus dueños sospechan que podría tratarse de un problema de aluminosis, como ya recogió en su informe el arquitecto contratado en su día por uno de ellos, Lorenzo Ilarraza.
Hoy serán los técnicos municipales quienes visiten los bajos y se reúnan con los presidentes de las comunidades de vecinos para comprobar 'in situ' la situación de esta manzana, acotada por las calles Cantabria, Manzanera, Quintiliano y Ruperto Gómez de Segura.
El problema no es nuevo. Lorenzo Ilarraza, propietario de cuatro lonjas, inició hace ya seis años gestiones para arreglar una de sus lonjas, «pero hace 20 que se vienen cayendo los bovedones», asegura. De hecho, él mismo trabajó en los bajos del edificio durante una década, fabricando muebles. Fue de sus primeros inquilinos hace 43 ó 44 años -recuerda-, cuando la constructora Antonio Marín Calavia, de Cintruénigo, acababa de levantar esta manzana de cien viviendas.
A fecha de hoy, sus cuatro lonjas han corrido distinta suerte; las hay reforzadas con vigas, apuntaladas y con el techo abierto, y todas cerradas. «¿Quién se va a meter debajo?», se pregunta.
Sin vigas maestras
Florentino Gómez es propietario de la lonja donde el domingo se derrumbaron unos 20 metros cuadrados de techo. El deterioro de las vigas -«que no son vigas maestras, sino dos viguetas unidas», explica-, las grietas que las están poblando y la ausencia de humedades llevan a sospechar que es un problema de aluminosis. Y, como dice, «estamos expuestos a que pase una desgracia».
Hasta ahora, ambos propietarios estaban pendientes del arreglo de sus bajeras, en algún caso demorado por las diferencias con la comunidad de vecinos; en otros, por informes técnicos que advirtieron de la enjundia del problema. Ahora, tras los derrumbes, ambos están pendientes de los técnicos municipales.