- El adjetivo sería preocupante. Por un lado la oferta ha crecido el 15%, que supone el nivel previsto para el 2008. Por otro, aunque la cifra de viajeros ha aumentado el 5%, las pernoctaciones se han estancado en torno al 1,7%. A todo ello se suma el mantenimiento de las tarifas mientras que los costes se encarecen. En resumen: el margen de los beneficios se estrecha cada vez más.
- ¿Y las soluciones?
- Todo pasa por la calidad. En este sentido, la planta hotelera riojana está por encima de la media. Otra de las claves está en la promoción. Los esfuerzos aquí están bien encaminados con una oferta diferenciada y centrada en el vino. Eso sí, la tarta del turismo de interior es pequeña y La Rioja no tiene la capacidad de otras comunidades mayores.