El Colectivo Ecologista Riojano plantó ayer 'arbolitos' en la ribera del Leza en Agoncillo
EN este mundo existen pocas cosas necesarias, pero hay tres imprescindibles: seres humanos, animales y plantas. Sin estas últimas, la vida humana pronto terminaría. Por esta razón, algunos colectivos tratan de realizar iniciativas para concienciar a la población y protestar también por el descuido que sufre la naturaleza.
Con todos estos propósitos el Colectivo Ecologista Riojano (CER) realizó ayer por la mañana una plantación popular. El lugar elegido fueron las riberas del río Leza a su paso por Agoncillo. Precisamente en toda esta cuenca hace dos años la Confederación Hidrográfica del Ebro pasó con las excavadoras desde la desembocadura del río Leza hasta Murillo. «Eso nos pareció bastante mal, se estaba destruyendo la vegetación, se estaba dejando el río sin huecos para que se puedan esconder los peces...», apuntó Juan Donaire, secretario del colectivo CER. En ese momento, como él recuerda, «la CHE entró en 75 kilómetros de ríos riojanos».
Así que ayer, mediante la plantación de 300 ejemplares de encinas y otros tantos de tamarices, unas treinta personas comenzaron a repoblar, de forma simbólica, una de las riberas riojanas afectadas. «Esta es una manera de demandar a la sociedad una mayor implicación en la conservación de los ríos de nuestra provincia», explicó Donaire.
A través de esta actividad también buscaron atraer a los más jóvenes, de ahí la alta participación de niños. Algunos como Marta y Marina (de 8 años) tenían bastante soltura con los arbolitos, era la tercera vez que iban a una plantación colectiva. Pero también estaban los que debutaban: uno de ellos fue Sergio (de 5 años). Este pequeño lo pasó en grande: intentó hacer agujeros con su azada y después, se sumó al riego de las especies recién plantadas.