- Falla el problema de la desigualdad, porque la violencia es la expresión de una situación de desigualdad, con unos valores anclados en la dominación sobre la mujer. Cuando aprobamos la ley ya advertimos de que por sí misma no acabaría con el fenómeno porque para combatirlo se necesitan valores, educación, medidas de protección, ayudas... Aún así, el año pasado descendió el 13% el número de mujeres fallecidas. Este año ha empezado mal. Esperemos que la tendencia se corrija.
- Es decir, que hace falta tiempo.
- Y nos va a llevar bastante tiempo corregirlo. Pero, de momento, las mujeres saben al menos que este ya no es un problema privado, que es público, que pueden denunciar, que tienen ayudas y saben dónde pueden acudir. Ya con eso creo que la Ley ha rendido un efecto positivo.