Alrededor de cincuenta riojanos participaron ayer en la fase local de la Olimpiada de Física
Seguro que si nos plantearan un problema sobre el electrómetro de Kelvin o nos pidieran averiguar la constante recuperadora de un resorte, muchos estaríamos en un aprieto. Este no es el caso de unos cincuenta alumnos de 2º de Bachillerato, de diez centros educativos de La Rioja que, a las cuatro de la tarde ayer, entraban en el Complejo Científico-Tecnológico de la Universidad de La Rioja para participar en la fase local de la XVII Olimpiada de Física, organizada por la Real Sociedad Española de Física en colaboración con la UR. El reto, contestar 3 problemas y 14 cuestiones de Física, en cuatro horas.
«El nivel de los chicos suele ser bueno. En 2004, un riojano fue el numero uno de España», recordaba Federico Echávarri, secretario de la comisión local que estuvo presente en las pruebas.
Por la experiencia
No les hizo falta templar los nervios. Allí había ganas de «probar cosas nuevas», decía Alberto Arenas; «saber en qué consiste una Olimpiada», opinaba Rodrigo Azofra; y «preparase para la vida moderna», aseguraba con cierta gracia Javier Janda.
«Nos encantan las ciencias y odiamos las letras. No tenemos nada de nervios», decían estos estudiantes del Valle del Oja, de Santo Domingo de la Calzada.
«Nosotros venimos preparados. Hemos estado haciendo problemas de la Olimpiada», confesaba por su parte Isidoro Laguna, del Sagasta, de Logroño, que acudía con unos siete compañeros
Al final seguro que ganará el mejor, que representará a La Rioja con otros dos compañeros en la fase nacional, que tendrá lugar del 30 de marzo al 2 de abril en Teruel.