Por otro lado, está plenamente demostrado que con el consumo de corcho se contribuye también a la conservación y regeneración de nuestro apreciado monte mediterráneo. Una prueba de ello es la apuesta decisiva de importantes asociaciones ecologistas a nivel mundial por el consumo de corcho frente a otros productos sintéticos, artificiales y menos sostenibles, con la puesta en práctica de una importantísima campaña en defensa del sector que lleva por nombre 'Corcho sí. Alcornocales vivos', en la que pide la implicación de bodegas y comercios. El corcho nace en pleno corazón de la naturaleza, en las extensas y maravillosas dehesas de monte alcornocal de los países mediterráneos, en un ecosistema único en el mundo y que alberga una majestuosa riqueza biológica, con especies que tienen su hábitat en estos espacios como el águila imperial, el buitre negro, el lince ibérico o la cigüeña negra.
Los consejos reguladores y sus bodegas deben saber que juegan un papel muy importante en el futuro de la conservación del monte alcornocal, donde nace un producto único como el corcho, por lo que lo más sensato es que éstas, entre las que se encuentra la mundialmente prestigiosa D.O. Calificada Rioja, sigan apostando por el corcho para el tapamiento de sus vinos, a los que ha aportado un prestigio internacional impagable, convirtiéndose en un aliado perfecto al que jamás podrá hacer frente por sus condiciones ningún otro tipo de tapamiento. Es algo que saben sobremanera todos los bodegueros, destinatarios principales del producto estrella del sector corchero, el tapón, cada día más sometido a rigurosos controles de calidad a través de Sistemas de Certificación y con la puesta en funcionamiento de Códigos como el de Buenas Prácticas Suberícolas o el de Buenas Prácticas Taponeras, que garantizan la calidad del corcho desde que sale del árbol hasta su llegada al consumidor.
El sector corchero no está atravesando su mejor momento, debido a los incrementos de los precios en la compra de materia prima y a la fuerte competencia a la que el sector viene siendo sometida por la existencia de productos sintéticos, que aunque quieran imitar al corcho en color y forma jamás lo conseguirán -si pretenden imitarlo será porque el corcho es bueno-, puesto que les faltan las bondades (estanqueidad, elasticidad, etc.) y las condiciones que sólo la madre naturaleza puede dar y con las que nunca podrá competir la mano del hombre.