Desde el pasado lunes se han producido violentas protestas en varias localidades afganas que han desembocado en ataques a bases de soldados extranjeros y embajadas, en unos disturbios que las autoridades sospechan que han sido azuzados por rebeldes talibanes.
Un intento de asalto a una base estadounidense en la localidad de Qalat, en la provincia de Zabul (sur de Afganistán), fue repelido ayer con disparos por la policía afgana, lo que causó cuatro muertos y al menos doce heridos, entre ellos siete policías.
Según dijo el general Abdul Razaq, comandante del Ejército Nacional afgano en el área, 400 personas trataron de asaltar en un primer momento la sede de la policía en Qalat y luego se dirigieron enfurecidas hacia la base estadounidense. El general Razaq relató que los policías abrieron fuego contra los manifestantes, que iban armados, después de ser apedreados y cuatro personas murieron y otras doce resultaron heridas.
Ayer, el Consejo de los Ulemas de Afganistán, la máxima organización islámica del país, trató de paralizar esta ola de violencia con unos mensajes emitidos en las cadenas de televisión y de radio en los que hace un llamamiento a la calma. Los teólogos islámicos a la vez que condenaron las caricaturas de Mahoma, consideradas ofensivas por la comunidad musulmana en todo el mundo, señalaron que el Islam permite las manifestaciones, pero no que degeneren en actos violentos.
Moderación
En otros países como Indonesia también se han producido llamamientos a la moderación por parte de las principales organizaciones musulmanas, ante el cariz que están tomando estos acontecimientos en gran parte del mundo islámico.
En Afganistán el Gobierno condenó la publicación de las viñetas con la figura de Mahoma con un turbante a modo de bomba, que el presidente, Hamid Karzai, calificó de «un insulto a más de mil millones de musulmanes».
Pero Karzai también lamentó los ataques contra los soldados europeos establecidos en Afganistán, cuyo objetivo es «ayudar a los afganos en la estabilidad y la reconstrucción».
Por otra parte, tres relatores de Naciones Unidas especializados en los derechos humanos condenaron ayer la reproducción de las controvertidas caricaturas. «Condenamos con firmeza las caricaturas del profeta y entendemos la ofensa que han causado en la comunidad musulmana», dijeron los relatores de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas contra el Racismo, Doudou Diéne, de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la paquistaní Asma Jahangir, y de la libertad de opinión, Ambeyi Ligabo.
Asimismo, el alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, anunció ayer que viajará la semana próxima a varios países árabes y de Oriente Medio para tratar de impulsar el diálogo tras la crisis por las caricaturas de Mahoma.