Guerra apela al espíritu de consenso para acordar el Estatuto de Cataluña
La ponencia que debatirá el proyecto refleja las discrepancias entre PP y PSOE. Zapatero pide a los 'barones' socialistas que expliquen las virtudes del acuerdo
Alfonso Guerra apeló ayer al espíritu de consenso que presidió la transición democrática para abordar en los próximos meses el debate parlamentario del Estatuto de Cataluña. El presidente de la Comisión Constitucional del Congreso fue el encargado de abrir la sesión constitutiva de la ponencia paritaria que, formada por 11 miembros de la Cámara Baja y otros tantos del Parlamento autonómico, deberá analizar las enmiendas presentadas a la propuesta y elaborar un informe en el plazo de un mes. Su mensaje fue claro: evitar el «círculo» de confrontaciones, tan común en la Historia de España, requiere «voluntad de acuerdo». «Invito, pues, a todos a hacer un esfuerzo por el consenso y pido y ofrezco sentido común para superar las posiciones previas», señaló.
La reunión -en la que estuvieron presentes todos los miembros de la Comisión Constitucional así como los de la delegación de la cámara autonómica- se desarrolló en un clima pacífico, lo que no impidió constatar una vez más la amplia brecha que separa a los dos partidos mayoritarios. El portavoz del PP, Eduardo Zaplana, reprochó a los socialistas sus «conversaciones extraparlamentarias» con las formaciones catalanas y les echó en cara su pacto «oculto» con CiU. «La ponencia va a debatir enmiendas que ya no valen a un texto que ya no existe», dijo.
También partieron del rechazo, aunque por motivos opuestos, los representantes de ERC. Fiel a su tradición de adoptar un tono suave en sus visitas a Madrid, el presidente de la formación, Josep Lluís Carod-Rovira, se limitó a señalar que Cataluña «necesita instrumentos útiles» de financiación y autogobierno y a advertir al PSOE de que «se juega la credibilidad del discurso plural». Fue el portavoz parlamentario, Joan Tardà, quien anunció su 'no' provisional al texto y quien acusó a los socialistas de desleales.
La reunión sirvió así, únicamente, para realizar una fotografía del momento. El propio Alfonso Guerra ironizó tras el encuentro: «En algunos momentos he pensado que estábamos en la última sesión del debate y no en la primera». A pesar de que fueron varios los portavoces que aseguraron tener la «mano tendida» al acuerdo, los dardos virtuales sobrevolaron de una punta a otra de la sala, especialmente, desde el sillón que ocupó la portavoz del PSC, Manuela de Madre, al de Eduardo Zaplana, al que acusó de mentir y de buscar el desgaste del Gobierno por encima del interés general. La vicepresidenta de los socialistas catalanes fue con mucho la más agresiva en su discurso. El más sereno: el líder de CiU, Artur Mas.
Solidaridad
Por otro lado, Zapatero pidió ayer a los presidentes autonómicos socialistas que defiendan el Estatuto catalán, expliquen en público el contenido del acuerdo financiero alcanzado con CiU y digan a los ciudadanos de sus respectivos territorios que el sistema no les perjudicará porque mantiene el principio de solidaridad.
Durante la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal, que analizó los efectos del pacto estatutario y las últimas encuestas, Zapatero instó a los principales dirigentes de su partido a explicar el contenido del texto por su «plus» de credibilidad.