Estas mismas fuentes han señalado que las disposiciones del Ejecutivo no son fáciles pero resultan asumibles para la compañía gasista, por lo que en medios energéticos y financieros se espera que el consejo dé su visto bueno a continuar con la operación. Sin embargo, algunas de las condiciones han gustado más y otras han sido calificadas como muy duras en el seno de Gas Natural, si bien portavoces de la compañía han declinado hacer declaraciones sobre el resultado final de la reunión del consejo.
Entre las condiciones 'duras' que menos han gustado a Gas Natural se encuentra que la empresa resultante tras la opa deberá vender 4.300 megavatios de potencia, más de lo que aporta Gas Natural, y durante dos años no podrá comprar ninguna nueva central de ciclo combinado -que queman gas para generar electricidad- que esté en funcionamiento o en pruebas.
La compañía resultante deberá vender redes de distribución de gas que incluyan un mínimo de 1,5 millones de puntos de suministro, pero se espera que de ellos la mitad estén en los mercados de Andalucía y Cataluña, con lo que de nuevo se beneficiará la competencia en estas comunidades.
Otro tema 'duro' es que la empresa resultante deberá sacar al mercado la parte del contrato de Argelia suscrito entre Gas Natural y la compañía Sonatrach que exceda a las necesidades del suministro a tarifa, con un tope de mil millones de metros cúbicos.