Desde la madrugada del sábado 7 de enero, los vecinos de la calle Juan Carlos I de Aldeanueva de Ebro observan su subsuelo con preocupación. A las 3 horas, una rotura en la tubería que baja a la localidad el agua potable desde hace 41 años provocó el escape de un millón y medio de litros y el hundimiento de 2 metros de profundidad a lo largo de cien metros. Ahora que el socavón está arreglado, y a pesar de que el Ayuntamiento tranquiliza sobre que no puede afectar a los edificios colindantes, los vecinos están alarmados y reclaman que se abra la calle. Porque el mayor temor es a una rotura en la tubería de impulsión, que la recorre a gran presión -instalada en 1984, cuando los pozos de Yerga no eran suficientes-. Como solución, y porque a la vez Aldeanueva precisa de más agua, el alcalde opta por retirar esta tubería de esta calle principal a través de una variante que sirva también para cuando esté en marcha la presa de Enciso.