«Tuve que improvisar. Intenté prepararme un discurso, pero no me salió. Estaba tan nervioso que me olvidé de citar a Camarón, a su viuda, Dolores Montoya, y al pueblo de San Fernando», explica el intérprete. Jaenada, que tiene en Achero Mañas, con el que hizo Noviembre a su mentor cinematográfico, toca el busto del pintor, trofeo que quiere enseñar a su familia. «Han venido todos de Barcelona, están en mi casa, y me apetece que lo vean», confiesa este actor.
«Lo que es el cine, un payo catalán haciendo de gitano andaluz. Fue un trabajo laborioso, pero fácil, sólo tuvo que «bajar a Cádiz, observar a sus gentes, pasear por sus calles y apuntarme a una escuela de flamenco en la que estaba de profesor un amigo personal de Camarón, Enrique Pantoja. Yo había aparcado este proyecto, no quería hacerlo porque estamos hablando de una leyenda, pero mi hermano Víctor, que es pintor, me convenció y decidí arriesgarme», recuerda el protagonista de XXL.
Enfundado en un elegante traje negro, Janeada se sigue pareciendo mucho a Camarón. «El mérito es de todos los que hicimos la película. Al principio, yo lo veía muy alejado de mí. No me voy a olvidar nunca de Camarón, ni del equipo artístico y técnico del filme, y tampoco de su viuda. Cuando me conoció, La Chispa me dijo que me parecía más a Raimundo Amador, pero el último día de rodaje no podía mirarme, se le saltaban las lágrimas. Llegué a Camarón a través de los ojos de su mujer», expresa.