Las crónicas que nos llegan de Davos, el gran foro económico y político donde se pulsa con precisión la actualidad mundial, ponen de manifiesto que los allí reunidos se han vuelto previsores. Este año pasan revista a los peores escenarios que podrían acaecer en un seminario que versa sobre «lo que quita el sueño por la noche a los empresarios». Entre otros supuestos dramáticos, se plantea un ataque nuclear, un barril de petróleo a 120 dólares, una pandemia de gripe aviar o una crisis informática. Sobre la segundo hipótesis -el barril a 120 dólares- el experto Robert F. Wescott afirma: el crecimiento de la economía mundial caería el 3,6%, el consumo se reduciría drásticamente, los mercados bursátiles se desplomarían el 25%, algunas empresas se verían forzadas a cerrar,