¿Se imaginan la historia después de 30, 50 años y algunos más? A un tío mío lo mandaron a Buenos Aires para ver si se olvidaba de una guapa morena que acabó siendo mi tía. No aguantó mucho en tierras argentinas. Enseguida se dio la vuelta, cogió un barco, se presentó en casa y dijo aquí 'estoy yo y me caso'. Y se casó. Uno recuerda cómo contaba la historia con toda la retranca que tenía y cómo nos embaucaba con la película del viaje de ida y vuelta. Contaba que en su tiempo se iban a «hacer las Américas», como si aquello fuera El Dorado o las minas del rey Salomón. El tío «perdió» la maleta en el viaje de vuelta, como decían entonces. Pocas familias en La Rioja no tienen un familiar próximo o cercano, un conocido, amigos que no hayan emigrado hasta los años 60.