Wolfgang Amadeus Mozart vivió con su familia y sirvientes, un perro y un pajarito en uno de los pisos de Domgasse (Calle de la Catedral) número 5, de cuatro habitaciones, dos gabinetes y una cocina de 1784 a 1787, hasta que la abandonaron con motivo de un viaje a Praga para el estreno de Don Giovanni.
Aparte de la vivienda, ahora renovada y convertida en casa museo, en una de las mejores direcciones de su época, el visitante puede ver, en el segundo y tercer piso de la casa, una presentación auténtica de las circunstancias de vida de aquellos tiempos.
La casa ofrece una superficie total de mil metros cuadrados para fines de exposición y eventos culturales, restaurados por 8 millones de euros con la ayuda de la Unión Europea, y en las bóvedas del segundo sótano se establece un recinto para exposiciones, simposios y otros eventos.
Mozart no nació en Viena sino en Salzburgo, según recordaron los promotores del museo establecido en este edificio del siglo XVII, pero subrayan que pasó los años decisivos de su carrera en esta capital. El propio genio manifestó que se encontraba a gusto en Viena en una carta a su padre, escrita en abril de 1781, donde aseguró que «para mi profesión, éste es el mejor lugar del mundo».
Persona y compositor
La Casa Mozart pretende alentar al visitante a que cuestione los clichés e intente aproximarse a Mozart como persona y compositor. Aunque están expuestos en el edificio muebles, trajes y utensilios de la época, prácticamente ninguno de la propiedad del compositor, pero se dan respuestas a preguntas sobre su estilo de vida, la familia o la manera de trabajar, recurriendo a los medios modernos de imagen y sonido, con varias instalaciones de vídeo.
El 29 de septiembre de 1784, Mozart y su mujer, Constance Weber, se mudan a esta casa con su hijo Carl Thomas, que tan sólo tenía nueve días de edad, y la habitan hasta abril de 1787, en unos años de éxito profesional y de vida agitada. Los Mozart, por fin, pueden permitirse desplegar el estilo de vida que corresponde a un compositor renombrado y abonar un alquiler anual de 450 florines, tanto como Wolfgang Amadeus Mozart ganaba en su ciudad natal, Salzburgo, en un año.
Mientras tuvo su domicilio en una de las plantas de esta casa ostentosa de cuatro pisos, estableció contactos con Joseph Haydn, que expresó admiración por el genio de Mozart en unas palabras dirigidas a su padre, y le visitó Ludwig van Beethoven.
Mozart organizó asimismo en esos años numerosos conciertos, y fueron estrenadas obras como Le nozze di Figaro o la Sinfonía Praguense (KV 504), así como los cuartetos de cuerda dedicados a Haydn.
Objetos auténticos
Entre los objetos que dan testimonio directo de las estaciones de la vida del genio, destacan documentos auténticos, como el contrato de matrimonio suscrito por Wolfgang y Constance en 1782, o el inventario de su legado, de 1791, así como los escritos que documentan su admisión en la logia francmasona A la Beneficencia.
Dos mesas, una de billar que figuraba entre sus ocupaciones preferidas en los ratos de ocio, y otra con tableros de juegos populares incrustados, ilustran cómo Mozart se distraía.
Una de las instalaciones multimedia dedicadas a la obra del compositor combina varias puestas en escena para ofrecer una experiencia sensual de lo que es la Flauta Mágica. Esta ópera, concebida a la manera de un cuento de hadas, fue uno de sus grandes éxitos, tanto en lo que se refiere a los aplausos cosechados como a la venta de entradas.