Rajoy frena 'in extremis' la dimisión de Piqué al frente del PP en Cataluña
El presidente del partido le da su apoyo pero mantiene el discurso oficial sobre el 'Estatut', que «sigue siendo inaceptable», en abierta discrepancia con las tesis del dirigente catalán
El presidente del PP, Mariano Rajoy, consiguió ayer frenar la dimisión del líder del partido en Cataluña, Josep Piqué, que había amenazado con dimitir al sentirse desautorizado por la dirección nacional, que rechazó sus tesis a favor de negociar el 'Estatut' con socialistas y nacionalistas sobre la base del acuerdo alcanzado por José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas. Ambos dirigentes mantuvieron una reunión hasta última hora de la tarde tras la cual, Piqué acordó mantenerse en el cargo, según informaron fuentes del PP catalán y de la dirección nacional del partido.
El dirigente catalán ni siquiera llegó a concretar su amenaza y no presentó la dimisión a su presidente. «No ha hecho falta. Se conocen desde hace mucho tiempo y se han entendido enseguida», afirmó un portavoz oficial del PP al término de la entrevista.
La conversación, de más de tres horas, se centró en la búsqueda de una estrategia política sobre el Estatuto para evitar que vuelvan a surgir discrepancias entre la organización en Cataluña y la línea oficial, como las que provocaron el amago de renuncia de Piqué.
Fuentes cercanas al político catalán confirmaron su satisfacción por el tono del encuentro en el que consiguió el apoyo del presidente a sus tesis para que las posiciones oficiales del partido, en algunos capítulos, puedan ser defendidas desde el PP de Cataluña y no desde Madrid.
Uno de los motivos que llevaron a Piqué a plantearse la dimisión fue el rechazo de la dirección nacional a su petición de un mayor protagonismo de la organización catalana en algunos debates. En concreto, pidió que fuera el PP de Cataluña el que defendiera, en exclusiva y en catalán, las posiciones críticas del PP al 'Estatut' en el capítulo referido a la lengua. Aunque este y otros desencuentros estuvieron en el origen de la crisis, ésta explotó tras la desautorización de la que Josep Piqué fue objeto en las últimas horas por parte del secretario general del PP, Ángel Acebes.
A pesar del espaldarazo que le dio el presidente en el Foro de la Nueva Economía, ayer por la mañana, el dirigente catalán no se dio por satisfecho. Según comentó al término del desayuno, le pareció un apoyo «insuficiente» y «demasiado tarde».
Movido por este descontento, transmitió a sus interlocutores su intención de presentar la dimisión si Rajoy no admitía sus planteamientos sobre la estrategia a seguir. «Piqué es el líder del PP en Cataluña y lo será mientras los ciudadanos catalanes quieran», había dicho el presidente del PP en el coloquio del foro en el que, lejos de elogiar el papel del dirigente catalán en el debate estatutario, destacó su trabajo en otros asuntos políticos en el Parlamento de Cataluña.
Pero este espaldarazo explícito de Rajoy entró en clara contradicción con su discurso previo sobre el estatuto catalán, en el que mantuvo posiciones claramente divergentes de las que expuso Piqué en sus polémicas declaraciones. «La posición del PP es la que acabo de expresar», puntualizó un Rajoy contundente que insistió en que la reforma estatutaria «sigue siendo inaceptable» porque la considera «inconstitucional» y «rupturista».
El apoyo de Rajoy se hizo necesario después de que Acebes hubiera desautorizado las opiniones de Piqué. Horas antes de que los órganos de dirección del PP debatieran sobre la estrategia a seguir después del acuerdo del PSOE y CIU, el lunes por la mañana, el presidente del PP catalán y, casi al mismo tiempo su mano derecha y portavoz parlamentario, Francesc Vendrell, hicieron unas declaraciones en las que defendieron la posibilidad de entrar a negociar la reforma del estatuto con los demás partidos, sobre la base del nuevo texto pactado. La dura crítica de Acebes llegaría apenas unas horas después.
Críticas
Pasqual Maragall, pidió ayer al presidente del PP, Mariano Rajoy, que «ponga orden en sus filas» e intente entender al sector catalanista del partido. Maragall expresó su deseo de que la dirección del PP «reconsidere» su postura y Rajoy «tenga la capacidad» de llevar a cabo una política de oposición «constructiva».
Artur Mas, señaló que si el Partido Popular mantiene hasta el final su rechazo al proyecto «será imposible para muchos años una colaboración con CiU» y Carod-Rovira, afirmó que la crisis del PP muestra que la «convivencia es imposible» entre los sectores que representan el «anticatalanismo» y la «opción de derecha democrática»
El ex diputado del PP Josep Curto dijo ayer que «quien ha de dimitir es Acebes, por su discurso mediocre, perverso e indeseable».