LA candidatura denominada 'Rioja', liderada por José María Ruiz Alejos, obtuvo ayer la confianza de la mayoría de los empresarios y comerciantes de la región para dirigir la Cámara de Comercio durante los próximos cuatro años. Niguna elección de las celebradas hasta ahora en la corporación cameral había desencadenado una polémica como la suscitada en esta ocasión tras la aparición en escena de la candidatura promovida por la Federación de Empresarios de La Rioja (FER), que tendrá una representación minoritaria en el Plenario de la institución.
Desde que la patronal riojana anunció, el pasado 1 de diciembre, su decisión de plantear una alternativa al equipo que venía dirigiendo la Cámara, la exhibición de diferencias ha adquirido un tono cada vez más elevado que en nada ha favorecido la imagen del empresariado de la región. José María Ruiz Alejos, claro vencedor en la elección de ayer, aprovechó, ya el 2 de diciembre, la tribuna de los Premios a la Internacionalización, que concede la propia Cámara, para poner en duda la legitimidad de su adversario, al que se refirió como «alguien que toca de oído».
A partir de ahí, la campaña ha vivido episodios que han puesto de manifiesto bien a las claras la división entre dos sectores empresariales claramente diferenciados. El debate se ha enconado hasta el punto de que la FER acudió a los tribunales para solicitar la suspensión cautelar de los comicios por falta de garantías (finalmente, la justicia determinó el pasado viernes que continuara el proceso según el calendario previsto) y José María Ruiz Alejos anunció la creación de una nueva asociación patronal en la que puedan recalar los empresarios disconformes con la forma en que la FER ha tratado de monopolizar la patronal y sus principales instituciones representativas en La Rioja.
Es de esperar que, una vez que las urnas han hablado, las aguas comiencen a volver a su cauce. Superado el fragor electoral, unos y otros, vencedores y vencidos, unos en un gesto de generosidad y otros en un acto de reconocimiento democrático, están llamados a buscar vías de diálogo y de entendimiento. Justamente lo que ha faltado hasta ahora. Ni la Cámara de Comercio está llamada a convertirse en un foro de desencuentros ni los integrantes de cada una de las candidaturas pueden ignorar el papel institucional que corresponde a quienes han de representar, con vocación de servicio antes que con ánimo de revancha, a más de 26.000 titulares de empresas y comercios de La Rioja. Es más el camino que queda por recorrer que el trecho desandado por el clima de división entre quienes percibían que un lobby como la FER ansiaba «absorber» a una institución como la Cámara y aquellos que aspiraban a uniformar la voz plural y diversa del empresariado riojano.