Estos datos los facilitó hoy el jefe de Sección de Información e Investigación Sanitaria de la Consejería de Salud, Enrique Ramalle, al presentar su libro "Mortalidad por cáncer en La Rioja, periodo 1991 a 2000", editado por el Instituto de Estudios Riojanos (IER), cuyo director, José Miguel Delgado, le acompañó en la rueda informativa.
Ramalle indicó que, en el periodo estudiado, se constató que los cánceres que causaron un mayor número de fallecimientos en los varones fueron los de pulmón, próstata y colorrectal; mientras que cree que, en la década actual, existe una cierta estabilización en el de pulmón, con una tendencia al descenso por el abandono de los hábitos tabáquicos.
Sus datos subrayan que también se detecta un aumento de muertes de hombres riojanos por el cáncer de próstata, debido al incremento de la esperanza de vida; mientras que, en las mujeres, entre 1991 y 2000, predominaron los fallecimientos por cáncer de mama y colorrectal, con una tendencia actual del primero a disminuir, gracias a los programas de detección precoz; y un aumento del segundo, causado, sobre todo, por la obesidad y el consumo de carne roja y dietas grasas.
Puntualizó que, en la década estudiada, se produjeron otros cambios estadísticamente significativos en varios de los cánceres analizados, como que la mortalidad por cáncer de hígado descendió en los varones, al parecer, por el mejor tratamiento de las hepatitis B y C; y también se redujo el cáncer de estómago en las mujeres.
Ramalle afirmó que cerca de un diez por ciento del total de varones fallecidos en La Rioja lo son por cánceres atribuibles al tabaquismo, como pulmón y vejiga, porcentaje que es inferior al dos por ciento en el caso de las mujeres, aunque resaltó que la mortalidad femenina por cánceres vinculados al tabaco se duplicó entre 1991 y 2000, mientras que en los hombres permaneció constante.
También precisó que la mortalidad por el conjunto de cánceres en varones aún no ha iniciado su descenso en La Rioja, como ya ha ocurrido en la Unión Europea y en Estados Unidos y como parece que empieza a suceder en España; pero sí hay una reducción en las mujeres, sobre todo por una menor mortalidad por el cáncer de mama.
El estudio se inicia en el año 1991 porque fue cuando la Consejería de Salud codificó las causas de muerte en La Rioja, donde, según los datos de Ramalle, fallecen al año entre 2.500 y 2.700 personas, de las que el 28 por ciento lo hace por cáncer y el 32 por enfermedades cardiovasculares.
Las tasas de mortalidad por el conjunto de cánceres son en La Rioja similares a las de España, tanto en varones como en mujeres, y a las de la Unión Europea en el caso de los varones; mientras que las riojanas tienen tasas inferiores a las comunitarias, lo que también ocurre en el resto del territorio español.
El autor del libro cree que, en el último siglo, se pasó de una situación en la que las personas enfermaban y morían por enfermedades infecciosas, como viruela, peste, tuberculosos, difteria y gripe; a otra en la que las enfermedades prevalentes son crónicas y degenerativas, entre las que incluyó el cáncer.