Benedicto XVI subraya la importancia del derecho internacional humanitario, que es «una de las manifestaciones más felices y eficaces que derivan de la verdad de la paz. Precisamente por eso, se impone para todos los pueblos respetar este derecho», garantizar su aplicación y, en su caso, actualizarlo con normas concretas. A este respecto, el Papa destaca la importante misión de las organizaciones internacionales. En particular, dice, la Iglesia «confirma su confianza» en la ONU y «desea su renovación institucional».
El Papa destaca el terrorismo entre las más graves amenazas actuales contra la paz. Siguiendo a Juan Pablo II, señala dos raíces principales del terrorismo. Una es el nihilismo, que el anterior Papa describió así: «Quien mata con atentados terroristas cultiva sentimientos de desprecio a la humanidad, manifestando desesperación ante la vida y el futuro; desde esta perspectiva, se puede odiar y destruir todo». Otra raíz es el fanatismo religioso o fundamentalismo, que también fue denunciado por Juan Pablo II: «Pretender imponer a otros con la violencia lo que se considera como la verdad, significa violar la dignidad del ser humano y, en definitiva, ultrajar a Dios, del cual es imagen».