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Lunes, 23 de enero de 2006
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REGIÓN
Congreso mundial de la viña y el vino
La OIV considera que el uso de viruta de madera en la elaboración del vino es similiar a la crianza en barrica
Wittkowski subrayó que, "técnica y económicamente, el empleo de virutas de madera es algo recomendable" y afirmó que "también así se controla mejor la calidad"
El presidente de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el alemán Reiner Wittkowski, afirmó hoy que, "científicamente", el uso de viruta de madera en la elaboración de vino es similar a la crianza en barrica, tal y como explicó una resolución de su organización hace meses.
El presidente de la OIV participó hoy en Logroño en la presentación del XXIX Congreso Mundial de la Viña y el Vino, que se celebrará en la capital riojana entre el 25 y el 30 de junio próximo, en la que participó también la directora general de Alimentación del Ministerio de Agricultura, María Echeverría.
Durante este acto, a preguntas de los periodistas, ambos se refirieron a la decisión de la Unión Europea de permitir el empleo de viruta de madera en la elaboración de vinos en Europa.
Wittkowski explicó que la introducción de virutas de madera en el vino "no es una técnica nueva, se usa desde hace muchos años en los vinos del Nuevo Mundo -América- y la OIV lo discute desde hace diez años" y, finamente, dijo, se ha mostrado "favorable a poner en contacto el mosto con la madera, de diferentes formas, para que le pueda transferir cualidades".
"Científicamente, el efecto es igual entre introducir vino en madera o madera en vino", puntualizó Wittkowski, quien añadió que, con esta doctrina desde la OIV, "era de esperar que la UE la aplicara a su legislación, como ha ocurrido tradicionalmente".
Subrayó que, "técnica y económicamente, el empleo de virutas de madera es algo recomendable" y afirmó que "también así se controla mejor la calidad".
"Hay quien piensa que los conceptos de innovación y tradición están contrapuestos, pero la realidad es que siempre se ha innovado en el mundo del vino y hoy no se hace el mismo vino que hace cien años", aseguró.
En esta misma línea, Wittkowski afirmó que "no se trata de decir si una técnica es buena o no, sino de pensar si con ella se mantiene la definición del producto" y citó como ejemplo la posibilidad, permitida legalmente, de añadir aromas al vino, "pero hay que especificarlo en la etiqueta y no puede venderse como vino normal".
La directora general de Alimentación insistió en que "no hay ninguna decisión tomada" sobre si la nueva posibilidad en la elaboración del vino será recogida por la legislación española, aunque "no podemos ponerle puertas al campo", afirmó.
"Debemos ver esta cuestión desde un punto de vista económico, además de científico y técnico, y con las perspectivas de consumo actuales, además de que estamos en un mundo cada vez más competitivo y todos debemos armonizar nuestras reglas si queremos que la competencia sea leal", dijo.
"Los vinos del Nuevo Mundo -americanos- ya utilizan esa práctica y, aunque no proponemos que todo el mundo la emplee, sí que lo haga quien quiera, no le pongamos puertas a nuestro campo y a nuestro sector en inferioridad de condiciones", dijo Echeverría.
Explicó que, antes de adoptar una decisión, el Ministerio mantiene contactos con las comunidades y con el sector, además de esperar a que se desarrolle la reforma de la Organización Común del Mercado del Vino, "aunque no sólo vamos a esperar, sino a participar activamente en la creación de opinión y a jugar con los tiempos antes de pronunciarnos en un sentido u otro".
Por ello, repitió, "la postura del Ministerio en esta cuestión no está fijada, primero debemos tomar una decisión entre todos"; y añadió una pregunta para las comunidades autónomas sobre "¿podemos seguir dándole la espalda a ésto -el empleo de viruta de madera- con carácter general?".
Consideró que las denominaciones de origen españolas son "clubes sociales donde sus miembros tienen el derecho de decidir sus reglas de producción, con la obligación de respetar unas normas mínimas, pero con la opción de crear otras para buscar mejoras de calidad".
"Ese derecho se tiene que respetar", dijo y cree que, finalmente, "las prácticas -en la elaboración- tendrán que verse reflejadas en el etiquetado, eso es lo importante, que consumidores y productores sepan las reglas del juego", con el objetivo de que, "al final, sobrevivan los mejores por calidad o por precio y que los consumidores decidan", concluyó Echeverría.



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