Hace unos días, Fernando Sáez González supo a través de familiares y amigos riojanos (luego lo confirmó con la prensa) que los dos murales que él y su hermano Martín pintaron hace unos 50 años para decorar el vestíbulo de la estación de tren de la capital riojana tienen un futuro incierto. La empresa encargada del soterramiento, 'Logroño Integración del Ferrocarril 2002', ya anunció en su día que está dispuesta a salvar las pinturas «en la medida que sea posible», aunque de momento no hay nada decidido.