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Domingo, 22 de enero de 2006
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MUNDO
| BOLIVIA | TOMA DE POSESIÓN DE EVO MORALES
Una docena de presidentes y jefes de Estado acuden a la investidura
Morales deberá compaginar sus promesas de nacionalizar el gas con la necesidad de mantener y atraer más inversiones extranjeras
Un rito precolombino en el santuario de Tiahuanaco y un tributo al pueblo en las calles de La Paz harán únicos los actos de investidura de Evo Morales como presidente. La ceremonia comenzó ayer en la ciudadela de Tiahuanaco, 71 kilómetros al oeste de La Paz, donde los líderes indígenas, mediante un ritual místico, invistieron a Morales como su dirigente, un día antes de su juramento oficial como presidente. Esta ceremonia precedió al acto oficial que tendrá lugar hoy en el Congreso de la Nación, donde será investido como el nuevo jefe de estado de Bolivia para un gobierno de cinco años y después se trasladará escoltado por un grupo de mineros a la plaza de San Francisco, un escenario histórico de concentraciones sindicales y populares en el que se comprometerá con la población a cumplir con su mandato.
El presidente electo de Boliva, Evo Morales, saluda a una representante indígena, ayer en La Paz. /EFE
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DATOS BÁSICOS DE BOLIVIA
Bolivia: La República de Bolivia, situada en América del Sur, limita al norte y este con Brasil, al sur con Paraguay y Argentina, y al oeste con Chile y Perú.

Superficie y población: 1.098.581 kilómetros cuadrados repartidos en nueve departamentos y 9,4 millones de habitantes, según la proyección oficial para el 2005. El 62% de la población se declara indígena.

Capital: Sucre es la capital constitucional y sede de la Corte Suprema. El Gobierno y el Congreso están en La Paz.

Idiomas oficiales: Castellano, quechua, aimara y guaraní.

Religión: El 89,5% son católicos; el resto profesa el protestantismo o cultos tribales.

Gobierno: Democracia representativa regida por la Constitución del 2 de febrero de 1967, modificada en 1994 y en el 2004. El presidente y vicepresidente son elegidos por sufragio universal cada cinco años, así como el Congreso, compuesto por Senado y Cámara de Diputados, y los prefectos o gobernadores de los nueve departamentos.

Partidos: Poder Democrático Social (Podemos), Unidad Nacional (UN), Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR); Acción Democrática Nacionalista (ADN); Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); Unión Cívica Solidaridad (UCS); Movimiento Bolivia Libre (MBL); Movimiento al Socialismo (MAS); Partido Socialista (PS).

Historia: Integrada en el imperio inca desde el siglo XIII, pasó después a manos españolas y el 6 de agosto de 1825 se firmó el Acta de Independencia de la República de Bolívar, hoy Bolivia, una de las cinco naciones latinoamericanas con más golpes de Estado. Entonces Bolivia tenía 2.363.769 kilómetros cuadrados, pero cedió más de la mitad por tratados o conflictos armados. Perdió su salida al mar en una guerra con Chile (1879-1884), país con el que no tiene relaciones diplomáticas. En 1952 llegó al poder el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), liderado por Víctor Paz Estensoro y Hernán Siles Zuazo, e impuso la nacionalización de las minas, la reforma agraria y el sufragio universal. En 1964 un golpe militar dio paso a una serie de regímenes autoritarios, periodo que coincidió, en 1967, con el asesinato por militares bolivianos del revolucionario Ernesto 'Che' Guevara. En 1982 se restableció la democracia y la primera transmisión de poderes fuera de la dictadura fue en 1985. En las elecciones del pasado 18 de diciembre el socialista Evo Morales ganó por mayoría absoluta (53,7%.

Economía: La moneda es el boliviano. El producto interior bruto (PIB) es de unos 9.000 millones de dólares, la renta per cápita anual de 941 dólares y la tasa de inflación del 4,33%. El desempleo es del 8,5%. Sus principales ventas son de gas natural a Brasil y Argentina. Dos tercios de los bolivianos son considerados pobres.
La complejidad de ambas ceremonias, a la que se sumará un masivo tributo al pueblo en las calles de La Paz, marcarán un hito en la historia de las transmisiones de mando en Bolivia. Al acto oficial han confirmado su asistencia una docena de presidentes y jefes de Estado, un total de 47 delegaciones y más de un centenar de dirigentes sociales. Una fiesta popular, con ritmos y danzas tradicionales, coronarán los actos del fin de semana.

Tras las ceremonias, y ya en lo económico, Morales, deberá compaginar sus promesas de nacionalizar el gas con la necesidad de mantener e incluso atraer más inversiones extranjeras, para despejar la incertidumbre que rodea al sector petrolero.

El presidente electo matiza que nacionalizar no supone confiscar o expropiar los bienes de las petroleras, pero reivindica esa medida como una solución para vencer la crónica pobreza que padece el 63% de los 9,4 millones de bolivianos.

Durante su reciente gira por Cuba, Venezuela, España, Francia, Bélgica, Holanda, China, Sudáfrica, Brasil y Argentina, el presidente electo reafirmó que aplicará la tercera nacionalización del petróleo en su país, pero afirmó que las empresas privadas «no tienen que nada que temer».

Seguridad jurídica

Las peticiones para que Bolivia preserve la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras y negocie sus controversias con las compañías le fueron reiteradas en Madrid, Bruselas y París, donde Morales también señaló que su país «quiere socios y no patrones».

Morales debe precisar que hará en concreto para nacionalizar sin ahuyentar a los inversores.

En el plano político, con la mayoría del Congreso y el apoyo de las organizaciones sociales, el presidente socialista Evo Morales espera devolver la calma a la convulsa Bolivia y refundar el Estado mediante una Asamblea Constituyente, y para ello necesita mantener y consolidar su amplio respaldo popular.

Le hará falta un gobierno sólido para compaginar su defensa de los cultivos de hoja de coca con la lucha contra el narcotráfico, y para imponer su plan de nacionalizar las reservas de gas natural, las segundas de Sudamérica por detrás de Venezuela, sin ahuyentar las inversiones extranjeras. Morales ha afirmado que trabajará «en voz baja», y con «mu- cha responsabilidad», para que su país vuelva a tener el acceso al océano Pacífico, que perdió en una guerra con Chile finales del siglo XIX. También deberá dedicar atención especial a la integración latinoamericana, a las siempre exigentes relaciones con Estados Unidos y a los contactos con Europa, de los que depende buena parte de la ayuda al desarrollo que recibe el país. Habrá que ver si los apoyos recibidos de España, Cuba, Venezuela, Brasil, Argentina, China y Sudáfrica son suficientes para superar la imagen radical que pesa sobre él, heredada de su etapa sindical y su estilo franco con un marcado discurso en favor de los más desfavorecidos. Su llegada al poder en Bolivia refuerza el progresivo giro a la izquierda en Latinoamérica y levanta una gran expectación en Europa y Estados Unidos.

A sus 46 años, este campesino y sindicalista aimara ganó por mayoría absoluta las elecciones del 18 de diciembre, una victoria sin precedentes en la historia reciente boliviana que le convertirá el 22 de enero en el primer presidente indio del país andino.

Su carisma entre los más desfavorecidos, su lucha sindical en favor de los productores de hoja de coca, su humilde pasado como agricultor y su origen indio han sido factores clave para virar la trayectoria política de esta nación, la más pobre de Sudamérica y dominada hasta ahora por la elite tradicional.

Giro político

Son estos rasgos los que le han acercado a algunos de los mandatarios más controvertidos de Latinoamérica, como el cubano Fidel Castro y el venezolano Hugo Chávez, quienes incluso antes de convertirse en presidente electo le brindaron todo su apoyo.

El triunfo de Evo, como se le conoce popularmente, ha reafirmado además el giro que se viene produciendo en el subcontinente con la cada vez mayor presencia de dirigentes socialdemócratas y populistas de izquierdas.

Esta transformación es vista con recelo desde Washington, que percibe cómo sus aliados se desvanecen en la región con el presidente colombiano, Álvaro Uribe, como único bastión conservador, ante la pronta salida del peruano Alejandro Toledo.

Al frente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Morales se ha ganado la confianza del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que se jugará en octubre su cargo en las urnas. También del argentino Néstor Kirchner, de la izquierda peronista, a quien sus detractores lo acusan de acumular cada día más poder al frente de la Casa Rosada. Bolivia se ha unido así a otras naciones impregnadas por el mismo color político, como Uruguay, donde la victoria del socialista Tabaré Vázquez en octubre del 2004 rompió con 170 años de gobiernos liderados por partidos tradicionales.



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