Grande entre los más grandes, generoso como pocos, el bueno de Lorenzo Cañas asistía ayer a los actos celebrados en torno a Madrid Fusión, una cumbre internacional de gastronomía.
El consorcio de la Trufa de Teruel, provincia aragonesa que clama por su desarrollo, organizó una subasta benéfica cuya recaudación iba destinada a la rehabilitación social de mujeres discapacitadas a través de la Fundación Luis Granella.
Lorenzo estaba allí, entre los mejores cocineros de España, y algunos de los más afamados de medio mundo, con amigos y conocidos. Y cuando se inició la puja, con ese carácter que le identifican los más próximos, decidió colaborar.
De vértigo
Francis Paniego, de El Portal del Echaurren, en Ezcaray, y casi un hijo para Lorenzo, estaba en la subasta. La puja hizo subir las cifras hasta sobrepasar los 2.000 euros. Otra persona pretendía hacerse con la delicia negra que llegará a Logroño.
«Sí. Es cierto. Lorenzo está tremendamente sensibilizado. Junto a las instalaciones de La Merced se encuentra el colegio Marqués de Vallejo, un centro dedicado a atender y cuidar a personas con síndrome de Down...».
Así de sencillo. Todo corazón. Y como decía un conocido, propio de las personas que no saben decir nunca que no cuando se trata de una causa benéfica. Por eso cuentan de Lorenzo que nunca nadie habló mal del personaje.
Un regalo a los amigos
Francis Paniego se quedó abrumado cuando su amigo y casi padre espiritual junto a su madre Marisa, del Echaurren de Ezcaray, dejó caer entre un grupo de amigos del entorno que se la iba a regalar.
«Así es. Así es Lorenzo. Ya sabe»s, comentó Francis. Y añadió: «Pero, al final no, al final hemos quedado para irnos un grupo de amigos a comer a su restaurante de La Merced y dar buena cuenta de la trufa».
Y así será. La trufa negra de la comarca de Gudar Javalambre, en Teruel, va a ser un manjar para el paladar de unos pocos de los muchos amigos de Lorenzo la semana que viene.
Y lo que es más importante. Va contribuir a mejorar la vida de personas discapacitadas. Un gesto de Lorenzo al que lo que más le enorgullece hoy es 'la medalla de oro' de su tierra, de La Rioja, que recogió el año pasado en San Millán de la Cogolla.
Lorenzo estaba 'ausente' de los teléfonos. A veces le pierde más el pudor que la cortesía y la amabilidad que siempre tuvo para atender a todos.
Pero nuestro padre espiritual de la cocina, uno de nuestros grandes referentes gastronómicos de La Rioja, es así, siempre fue así y será muy difícil que cambie.