La niña, que tuvo que ser atendida en el centro de salud y posteriormente en el hospital de Mérida, sufrió fracturas en costillas y magulladuras como consecuencia de las patadas, golpes y tirones de pelo que recibió de sus compañeros. La agresión se cometió en un aula del colegio público San Francisco, donde una profesora dejó castigados a los agresores y a la niña, Q. G. A., una vez terminadas las clases, después de que la madre de ésta hubiera denunciado ante la dirección y ante su tutor en varias ocasiones el acoso que estaba recibiendo por parte de ese grupo.
«Cerrar el aula»
Al parecer, la profesora les dijo que una vez terminado el castigo debían cerrar el aula y se marchó, tras dejar al cargo de la llave a uno de los agresores. Las agresiones comenzaron en este lugar, aunque, según los familiares, siguieron en el patio del colegio y en la calle, donde finalmente su madre pudo ver cómo seguía recibiendo la paliza y salió en su ayuda. Al día siguiente, la madre tuvo algunas palabras de reproche con la madre de una de las agresoras, lo que ha motivado una denuncia de ésta a la madre de la víctima.