En este clima de confrontación, la presencia extranjera resulta imprescindible para garantizar que los pequeños acuerdos entre las partes se cumplan y dejen un pequeño resquicio a la esperanza. Un guardia civil riojano, Gerardo Moreno, trabaja ahora en Gaza para colaborar en que la paz no resulte una utopía.
Moreno forma parte del contingente de fuerzas de seguridad españolas, cinco guardias civiles y un policía nacional, que llegaron a la franja de Gaza el 20 de diciembre para controlar el puesto fronterizo de Rafah, la primera puerta que une Gaza con Egipto. Desde hacía 38 años y hasta el pasado 25 de noviembre, las barreras de Rafah eran controladas por los soldados del Ejército israelí, pero los dirigentes de ambos territorios llegaron a un acuerdo para transferir la aduana a la Autoridad Palestina.
«Cuando Israel decidió marcharse», explica Gerardo Moreno, «expuso una condición básica: tenían que ser ellos y también soldados extranjeros los que supervisaran el paso». De esta manera, el grupo del agente riojano, en el que participan soldados italianos, suecos, daneses, rumanos y luxemburgueses, tiene la misión de asesorar a los policías palestinos encargados de vigilar la frontera. «Para nosotros, el paso es como un aeropuerto: tiene una vía de entrada, otra de salida y una zona de tránsito», comenta Moreno.
Un aeropuerto con un gran tránsito de pasajeros. Más de 3.000 personas cruzaron el paso los dos primeros días de apertura. «No fue una avalancha, pero sí existía expectación por pasar de una zona a otra», destaca el guardia civil. Y es que muchos palestinos tienen a parte de su familia en Egipto y no siempre han podido cruzar la frontera para verlos, como reconoció el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, cuando inauguró el paso. «Por fin, no vemos a nadie que obstaculice nuestra salida o entrada y nos humille, ni las colas de espera de semanas e incluso meses», dijo entonces Abbas.
Misión tranquila
Pese a que la franja de Gaza constituye una de las zonas más 'calientes' del mundo en conflicto, Gerardo Moreno asegura que su misión, por el momento, «resulta tranquila». «No llevamos armas, aunque sí vehículos blindados, y en caso de peligro, nos protegen la Autoridad Palestina», apunta. El cuartel general de la delegación europea se encuentra unas decenas de kilómetros al norte de Rafah, en la ciudad israelí de Ashkelom.
La misión encomendada a Gerardo Moreno se prolongará durante seis meses, con algún permiso para regresar a casa y ver a su familia. No es el primer destino en el extranjero para este agente, que pertenece a las Brigadas de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil, aunque trabaja fuera de La Rioja. En dos etapas anteriores, 1999 y 2001, Moreno se desplazó a Bosnia para supervisar los trabajos de reconstrucción del país tras las guerras que asolaron los Balcanes. Aquellos acontecimientos dejaron una honda huella en este guardia civil. «Todavía reucerdo la inmensa gratitud de la gente. Te demostraban que tu misión valía la pena», cuenta Moreno.