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Lunes, 16 de enero de 2006
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OPINIÓN
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Nueva reforma laboral, enésima amenaza
Ante la propuesta de reforma laboral anunciada por el Gobierno Zapatero, tras varios meses de negociaciones secretas con la patronal y las cúpulas sindicales, ya es hora de que comencemos a manifestar nuestro rechazo quienes sentimos que las principales características que dicha reforma presenta perjudican directamente los intereses de los sectores populares, y que se centran en lo siguiente:

1º.- La extensión del abaratamiento del despido a toda nueva contratación indefinida, sustituyendo la indemnización de 45 días por año y 42 mensualidades a otra consistente en 33 días por año y 12 mensualidades.

2º.- Una facilidad aún mayor para los despidos, al equiparar los despidos colectivos con los individuales y al financiar el 40% de los costes del despido de las empresas de hasta 50 trabajadores. Convierte también el despido nulo en improcedente, eliminando el único recurso legal que hasta ahora obliga al empresario a readmitir al trabajador despedido.

3º.- Una potenciación de los contratos basura (los más miserables, destinados sobre todo a mujeres) y contratos fijos discontinuos. Intenta crear un contrato especial para las subcontratas (que cínicamente recibirían el nombre de indefinido), con una ridícula indemnización durante los tres primeros años y con el despido automático incorporado.

4º.- Aumenta las bonificaciones y subvenciones a la clase empresarial, que dejaría de pagar el 25% del Fondo de Garantía Salarial, que vería rebajada las cotizaciones por desempleo y recibiría el doble de bonificaciones que en la actualidad por los llamados contratos de fomento de empleo.

En definitiva, ya es hora de exigir al Gobierno del PSOE la retirada de dicha propuesta, pues recoge las principales pretensiones de la patronal, al igual que en la propuesta de reforma de las pensiones públicas, y porque de llevarse a cabo representa un nuevo ataque a las condiciones laborales de la mayoría de la población: la clase trabajadora.

Las direcciones sindicales debieran estar esta vez a la altura y defender sinceramente los derechos de la clase que dicen representar, teniendo en cuenta que la única reforma laboral válida es aquella que sirva para atajar radicalmente la precariedad, una reforma que se negocie sobre la base de una plataforma reivindicativa elaborada de forma unitaria y democrática, una plataforma que debe negociar dando permanentemente cuenta a los trabajadores y no firmando nada sin su visto bueno, una negociación que debe apoyarse en un plan de movilizaciones para conquistar nuevos derechos para la mayoría, no para mercadear más recortes.



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