La carta que publica su periódico (ayer, 11 de enero), titulada 'LOE, una Ley antisocial', firmada por Pedro Trevijano, contiene tal cúmulo de errores y falsedades, una manipulación tan burda de la verdad, que hace necesarias ciertas puntualizaciones.
Es falso que la ley ataque la enseñanza concertada: en la redacción actual a su paso por el Congreso, la libertad de elección de centro y las garantías de continuidad de la concertada están tan reconocidas que hasta la propia Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (nada sospechosa) ha reconocido los avances y se ha desmarcado de esa pantomima política que montaron otras organizaciones.
Es falso que se pase de curso por ley, pues la redacción final sólo permite pasar curso con un máximo de dos asignaturas suspendidas y sólo excepcionalmente con tres.
Es falso que /Educación para la Ciudadanía/ revista ningún carácter 'totalitario'. Es curioso que sean precisamente quienes se movieron a gusto en las aguas profundamente anticristianas del nacionalcatolicismo los que llamen totalitario a todo lo que no concuerda con su credo.
Es falso que se vaya a ahogar financieramente a la privada concertada, pues no sólo se garantiza la continuidad de los conciertos, sino su incremento curso a curso, además de no impedirse que se puedan cobrar por parte de estos colegios cantidades por determinadas actividades y servicios que no tengan que ver con el contenido curricular, obviamente.
Para qué hablar de la vieja cantinela de querer proyectar una imagen del Partido Socialista como un partido antirreligioso, cuando tantos socialistas se mueven el terreno del cristianismo social; aunque, desde luego se mantienen en las antípodas de discursos como el de este sacerdote, cuyas epístolas y admoniciones nos entristecen porque pensábamos que los tiempos de Gomá y de Pla y Deniel eran cosa del pasado.