Continúa imparable la secuencia de detenciones de islamistas más o menos vinculados con el fundamentalismo de Al Qaida: ayer, las fuerzas de seguridad anunciaban la detención de 17 personas en Guipúzcoa, Madrid y Cataluña por su relación con actividades de captación y adoctrinamiento de muyahidines para enviarlos a Irak. Las operaciones son siempre similares, más relacionadas con el reclutamiento de voluntarios para la 'guerra santa' y no con preparativos concretos de nuevas acciones terroristas. Y aunque muestran el trabajo incesante de los servicios de seguridad nos entrega asimismo algunos motivos de zozobra: resulta intranquilizadora la evidencia de que son muchos los grupos sediciosos que viven y medran entre nosotros. Cualquier fallo podría redundar en una nueva tragedia.