El perdón definitivo para Ali Agca
Un tribunal turco anunció ayer que pondrá en libertad al terrorista turco que atentó contra Juan Pablo II en 1981
Mehmet Ali Agca, el terrorista turco que disparó a Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, quedará en libertad esta semana, casi 25 años después de aquella fatídica fecha. Lo decidió este domingo un tribunal de Ankara, la capital turca, que considera que Agca ya ha cumplido su pena, según informó ayer la agencia 'Anatolia' de este país. Tras el atentado de la plaza de San Pedro este miembro del grupo extremista de extrema derecha 'Lobos Grises' fue encarcelado en Italia, donde permaneció en prisión durante 19 años. En el año 2000 recibió la gracia del presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, pero fue extraditado a Turquía porque aún tenía pendiente otra condena de 10 años por el asesinato de un periodista en 1979. Ésta es la pena que, según la Justicia turca, ha terminado también de expiar, por lo que será excarcelado cualquier día a partir de hoy.
De este modo vuelve a la calle y a la actualidad uno de los personajes más misteriosos del último cuarto de siglo. Nunca se ha sabido si Agca actuó solo o si quién estaba detrás del atentado, aunque las sospechas más generalizadas han atribuido este papel al KGB y los servicios secretos del antiguo bloque soviético. La sentencia de la Justicia italiana de 1986 no aclaró nada y en cualquier caso, él mismo se ha encargado de enredar cada vez más el asunto con contradictorios cambios de versión.
Fátima y sus secretos
Al año de su arresto inauguró la famosa 'pista búlgara', que culpaba a los servicios secretos de este país junto a la mafia turca, aunque luego aseguró que fue la CIA quien le sugirió esta idea. Lo cierto es que durante muchos años, Agca nunca acabó de desaparecer de la atención pública, porque de vez en cuando concedía alguna entrevista explosiva. Sin embargo, aunque sus declaraciones eran cada vez más altisonantes, su credibilidad caía en picado en la misma proporción. En los últimos tiempos era un iluminado que hasta se creía un nuevo mesías. Ya casi nadie le hacía caso.
No obstante, el atentado se ha erigido en un punto fundamental del pontificado de Juan Pablo II, que perdonó a su agresor y le visitó en prisión en diciembre de 1983. En su último libro, Memoria e identidad, el fallecido Wojtyla decía estar convencido de que Agca actuó por orden de alguien y que el día de su encuentro el terrorista estaba obsesionado con el tercer secreto de Fátima. Años después Juan Pablo II aseguró que, en efecto, esta profecía se refería al atentado y redobló la trascendencia de aquel día. Tras esa revelación, Agca dijo que había sido «instrumento inconsciente de un diseño misterioso», aunque nunca ha explicado al menos el diseño real del atentado. Quizá empiece ahora, porque en la cárcel ha escrito un libro.
El portavoz de la Santa Sede, el español Joaquín Navarro Valls, afirmó ayer que la cuestión de la excarcelación de Agca es «un problema de naturaleza jurídica».
En una nota difundida poco después de conocerse la decisión de las autoridades turcas, Navarro Valls dijo haber conocido la noticia a través de las agencias de prensa. El portavoz precisó que «la Santa Sede, frente a un problema de naturaleza jurídica, se remite a las decisiones de los tribunales implicados en este caso».